Vladimir Cruz: Que los árboles no te tapen el bosque

0 774

Recibe actualizaciones en tiempo real directamente en tu dispositivo, suscríbete ahora.

- Publicidad -

La película “Fresa y Chocolate” llevó a Vladimir Cruz a la fama compartiendo rodaje con grandes como Jorge Perugorría, Mirtha Ibarra y Francisco Gattorno. Vladimir Cruz, un nombre imprescindible en el cine cubano llega a nuestros lectores con grandes declaraciones por medio de una entrevista que prometemos será inolvidable.

Le sigues la huella a lo que ocurre en el cine cubano. ¿Qué opinión tienes?

El cine cubano siempre está vivo a pesar de las grandes dificultades económicas que tiene; no solo el cine cubano, sino el de América Latina en general. Fuera de la gran industria de Hollywood el cine siempre es difícil porque cuesta mucho dinero hacer las películas. Aquí en Cuba hay mucha gente con mucho talento y con muchas ganas de hacer cine, gente joven que está empezando. Hay como una especie de traspaso generacional ahora mismo y también hay muchos proyectos diferentes, mucha diversidad de temas. Yo creo que el cine cubano está muy vivo; además el cine cubano tiene una gran vocación de dialogar con la realidad, de reflejar los problemas, por eso es muy bien recibido por el público. Yo creo que Cuba es uno de los países donde la gente mejor recibe a su propio cine.

En España experimentas en el mundo del teatro pues llevas tu trabajo en guiones. Devélanos algo.

Desde hace un tiempo comencé a diversificar un poco. Eso viene ya con la edad; uno empieza a hacer un balance de las cosas que ha hecho y las que no ha hecho. Empecé a escribir guiones y también he dirigido algunos cortos y codirigí un largometraje con Pichi (Jorge) Perugorría. En España por azar he actuado mucho en teatro, sobre todo teatro clásico que me interesa mucho porque es la escuela del verso y por supuesto la escuela en la tradición española de teatro es inmensa. Y allá también he dirigido espectáculos. Si actuar y dirigir en el cine es difícil, el teatro también tiene su gran complejidad.

- Publicidad -

Tienes una serie televisiva en Netflix, coprotagonizada con Jorge Perugorría. ¿Qué ha significado para ti volver a compartir actuación con él?

Realmente en “Las Cuatro estaciones” tengo un papel pequeño, que tiene la virtud de ser un poco el enemigo del protagonista. Con Pichi henos hecho casi como siete películas juntos; trabajar con él siempre es un placer. Hacer las novelas de Padura era un sueño ya viejo que tenía el propio Padura con Perugorría y por fin se pudo realizar con este formato que son 4 películas, realmente una mini serie, y ha ido muy bien, está en Netflix y ha ganado varios premios. Para mí fue un placer porque había muchos actores cubanos con quienes me rencontré.

- Publicidad -

¿Qué piensas cuando te mencionan el nombre Jorge Perugorría?

Yo pienso en Pichi como un hermano; él es una persona maravillosa, es un gran amigo de sus amigos, y en el caso mío, mi vida profesional ha estado siempre acompañada por él. En los momentos difíciles siempre he podido contar con él. Es una persona muy cercana; de mis mejores amigos. Pichi ha sido de la familia. Es un gran actor, que tiene una experiencia enorme, que ha hecho un montón de películas y que también siempre es un placer trabajar con él.

Dime tres de las cualidades que los fanáticos no asocian en ti

Uno a veces no tiene una idea clara de cómo te ven. En el cine a veces te encasillan un poco, y como yo empecé haciendo David en Fresa y Chocolate, un joven noble y de ideales, entonces casi siempre me ofrecen esos personajes, o me ofrecían, porque uno también va madurando y va cambiando. Yo por ejemplo fuera de Cuba he hecho de malo, ahora estoy haciendo de narcotraficante en un proyecto en México, con Netflix. Yo creo que la gente no me asocia con personajes malos.

¿Se te hace difícil con tu sensibilidad artista y tu vida bohemia el proceso de la emigración?

El proceso de emigración de los cubanos lo he conocido de referencia, es decir, aunque suelo estar largas temporadas fuera de Cuba por trabajo, nunca me he ido de aquí. De pronto un día me di cuenta que me pasaba la mitad del año fuera por cosas de trabajo, cosa que es bastante normal en esta profesión. Por un lado es malo, porque estar en muchos lugares es “dejar de estar” y perderte cosas, pero por otro lado también te da una perspectiva mejor. Ver Cuba desde fuera y ver la opinión que la gente tiene de Cuba, te ayuda a comprender y a tener una objetividad en tu trabajo. Es bueno en esa medida, que “los árboles no te tapen el bosque”.

- Publicidad -

Recibe actualizaciones en tiempo real directamente en tu dispositivo, suscríbete ahora.

Translate »