Vivir para bailar y bailar para vivir: la historia de Andrés

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Andrés es graduado de Automática, pero su verdadera pasión en la vida es bailar. En la actualidad tiene una profesión de las “outside” en Cuba. La licencia se solicita como profesor de música y otras artes, actividad 450, o sea realmente profesor de baile para extranjeros.

Te amo Cuba lo entrevistó para compartirles su inspiradora historia de amor por el baile y los detalles poco conocidos de esta práctica laboral en la Isla.

¿Cómo aprendiste a bailar?

Yo aprendí a bailar casino en la Lenin, aunque siempre fui atrevido y nunca de los peores. Creo que es lo normal para un niño de La Victoria, Centro Habana, que se le pegue el sabor de los baches y los edificios destruidos de tanto retumbe de música y bailoteo las 24 horas.

¿Por qué decidiste dejar la automática y dedicarte solo al baile?

La automática la abandoné cuando se interpuso demasiado con mis clases de baile, pues trabajaba para una academia llamada SprachCaffe, donde a mí y a otros 30 muchachos nos pagaban dos chavitos por hora. De manera ilícita pues jamás se firmó ningún contrato. No obstante nos dirigían de forma casi militar y nos botaban cuando les daba la gana sin razón justificada.

Esta institución debía ser únicamente para dar clases de Español, pero descubrieron que el baile tenía más adeptos que el idioma. Por suerte la calidad humana que predominaba entre los profesores era excelente ya que casi todos eran también universitarios, gente sana, lo cual descubrí después que no es muy común encontrar en este mundo.

La muy triste realidad de esta “profesión” es que el 90 porciento de los que se dedican a ella son jineteros y sin preparación, profesionalismo o ética. Se trata mayormente de caer bien, como hacemos todos los cubanos por naturaleza y menearse con sobredosis de diversión para que a los extranjeros se les pegue algo y así ver si se nos puede “pegar algo” a nosotros.

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¿Cómo pasó lo del suceso a caballo? ¿Tuviste miedo de no poder volver a bailar?

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Cuando había iniciado mi proyecto personal Salsosura, en el cual materializaba el sueño de dirigir mi propia academia de salsa, tuve un lamentable suceso montando a caballo. Mi tobillo izquierdo se fracturó en tres pedazos, pero lo que verdaderamente quedó destrozado fue mi corazón, al ver mi pie casi colgando creía que jamás podría volver a bailar. En ese momento tenebroso, no lloré ni una lágrima, sino que comencé a rezar inmediatamente y a enfocar toda mi energía en recuperarme lo antes posible para regresar al baile.

Después de seis meses, una operación donde me pusieron metales y cables, que aún llevo conmigo, reposo y una extensa y dolorosa fisioterapia, comencé a bailar. Incluso di algunas clases a clientes que fueron a mi casa, junto a mi muleta, que me acompañó también cuando fui a dar clases en otras escuelas que me conocían y me daban trabajo.

¿Cómo te ganas la vida actualmente? ¿Cómo buscas los clientes, a dónde los llevas, o sea cómo funciona el negocio?

Actualmente trabajo en Marisuri EBC (Escuela de Bailes Cubanos). Aquí hay muy buena calidad artística, dado que su directora es increíblemente talentosa y conocedora de este negocio, que ha mantenido alrededor de 20 años. Recibo 6 chavitos por hora, de los 15 que paga el cliente por la clase.

Este un precio promedio, ya que muchas escuelas de calidad similar pagan entre 5 y 8, cobrándole a los turistas a veces 10, 12, 15. El trabajo del profesor es normalmente privado con un cliente específico, aunque en ocasiones algunos trabajamos como profesores principales dando clases a grupos y así llegamos a cobrar 20 o 25.

El cliente establece gran confianza con su profesor y comparten casi todo el tiempo de su estancia en Cuba. Así que también salen juntos no solo a bailar, sino a playas, sitios históricos, museos, restaurantes, otras provincias, etc. Y así de paso el profesor, quien lleva solo su encanto como moneda, es invitado a pasar momentos inolvidables como turista en su propia isla.

Entre estos gajes del oficio también está salir con el cliente a clubes como su profesor/pareja de baile, es lo usual para todas las escuelas de este tipo. Viene siendo como una clase práctica donde el alumno demuestra lo que aprendió en un ambiente real.

En La Habana los lugares más populares son las Casas de la Música, el 1830 y el Hotel Florida, entre otros. En ellos se pone principalmente salsa y se adereza también con un poco de bachata y kisomba, pues son estos los géneros que más se comercializan en las academias de baile en Cuba e internacionalmente.

Mi próximo paso es recuperar mi independencia, mi proyecto Salsosura, donde logré hacer al mundo bailar conmigo. Lograr que mis alumnos se enamoren del baile, de sí mismos y de la vida a través de él, como yo lo estoy.

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