Viajar por los Amarillos en Cuba

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Para algunos es una verdadera Odisea, para otros una opción desesperada que después de mucho esfuerzo regala el placer de llegar al destino. Los Amarillos en Cuba son toda una institución de movilidad humana dentro de la Isla.

Cuando viajas del Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, y lo haces en auto o en bus, miras con extrañeza esos “puntos de transportación popular”. En cada uno de ellos, el Amarillo es la salvación, y con esta comparación no exagero ni un ápice.

Viajar de este modo trae miedos, es cierto, pero hay quienes le “han cogido la vuelta” de una manera espectacular. Para llegar al sitio de destino lo mismo sirve una guagua girón, un camión, una “transtur” o hasta una rastra.

Tupungato / Shutterstock.com

El Amarillo se sabe importante, como si se tratara de un médico o un abogado que te asiste en los instantes cruciales. Más de una lágrima ha corrido como consecuencia de la angustia al ver que en un punto de transportación no está el “salvador de los viajantes”.

Foto: Evangelina/viajeros.com

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Viajar por los Amarillos significa “estar dispuesto a todo”; es estar confiados que ese hombre o esa mujer con la tablilla de registro en su mano puede hacer milagros con tal de que se vacíe de personal su sitio de “operaciones”, y eso de “vaciarse” es prácticamente imposible.

Los ves de un lado a otro de la carretera, algunos muy conversadores y hasta felizmente “charlatanes”, otros más reservados a los que es aconsejable no preguntarles mucho. Los Amarillos son cubanos como tú, y bien que se merecen una entrevista a fondo. Los comunicativos te hablan de todo: regulaciones, estadísticas de la serie nacional, recetas de comida, soluciones constructivas y hasta modos efectivos de tener una familia ejemplar.

Foto: Cubanos Gurú

Eso si, cuando por fin nos montamos en el medio de transporte para irnos, ya no miramos atrás, no les decimos adiós y a duras penas damos las gracias. “Si te he visto ni me acuerdo”… pero que rápido acudimos algún día no muy lejano, buscándolos con desespero para otro “milagro de transporte”.

Te amo Cuba propone el divertimento, pero también propone gratitud, porque a esa aventura de viajar por Cuba, si le pusiéramos colores, jamás podrá faltar el amarillo.

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