Soy cubano, ¿y qué?

Nadezda Murmakova / Shutterstock.com
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Cuando sales de Cuba, te das cuenta de que ser cubano a veces es motivo de críticas, desprecios, e incluso envidia.

En ocasiones estos sentimientos vienen de personas que desconocen nuestras costumbres, las malinterpretan, o sencillamente se toparon con coterráneos indignos de representarnos, y entonces nos pusieron en el mismo saco a todos.

Algunas de las características que atribuyen injustamente a los de la Isla, y provocan sentimientos de rechazo de extranjeros hacia nosotros, son las siguientes.

Vagos:

Nada menos cierto. Aunque hay de todo tipo de personas en cualquier país, y los vagos existen tanto en Cuba como en Australia o Estados Unidos, resulta una ofensa decir que no nos gusta trabajar. Somos un pueblo de trabajo demostrado a lo largo de la historia y en las más difíciles condiciones. Hacemos mucho con poco sin importar cuanto tiempo ni esfuerzo requiera, si eso va a garantizar el bienestar para los nuestros.

Mark Dozier / Shutterstock.com

Mal educados:

Puede que hablemos en un tono elevado de voz, pero imposible decir que nuestros compatriotas carecen de educación, precisamente cuando esta es una de las mayores virtudes del cubano. El oriundo del país caribeño sabe comportarse según el ambiente y la situación, para eso posee un nivel cultural bien alto. Lo mismo te trata con extrema diplomacia que “se pone la chancleta en la punta del dedo gordo y se tira pa’ el solar”. Porque eso si en nuestras leyes no escritas consta que cada cual tiene de nosotros lo que se merece.

Matyas Rehak / Shutterstock.com

Confianzudos:

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Muchas personas confunden carisma y solidaridad con exceso de confianza. Y es que quién nació en el archipiélago te conoce hoy y mañana es tu hermano. Puedes disponer de su casa como si fuera la tuya y por tanto nos creemos con el mismo derecho. Siempre con ganas de ayudar y ser útil.

Colin Dewar / Shutterstock.com

Demasiados honestos:

Los cubanos le llamamos “al pan, pan, y al vino, vino”, y eso no haces “pecar” de honestos. Con nosotros no hay dobleces, las cosas dichas rápido y de frente duelen menos en el futuro. Están demás las hipocresías y los tratos diplomáticos. Tiramos tierra o flores según sea el caso, no importa si eres el primer ministro o María la del barrio, la verdad por delante y que se acabe el mundo después.

Ragne Kabanova / Shutterstock.com

Creídos:

Si ser creídos consiste en estar seguros de quienes somos y lo que queremos en la vida, entonces tienen razón. Echamos para adelante en cualquier sitio sin pisotear a los demás, recibimos buena educación, estamos preparados. Sí, creemos que vamos a salir adelante y lo hacemos, cumplimos nuestros objetivos por difíciles que sean. Vestimos bien, y nos gusta llamar la atención, que nos reconozcan de lejos, no por eso somos creídos. Y si hablamos de privilegios, no creo que sean más que las desventajas, pero eso también molesta a veces.

The Visual Explorer / Shutterstock, Inc.

Cuando llegamos a un sitio lejos de Cuba tenemos que luchar contra estigmas como los anteriores que algunas personas han puesto sobre nosotros. Lo gracioso es que eso no detiene al criollo, les da más fuerza para demostrar lo contrario, porque nuestras virtudes hablan por sí solas.

Por eso cuando preguntan por ahí, decimos: soy cubano ¿y qué?

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