Si de nombres se trata… cosas y casos que pasan en Cuba

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Escoger el nombre de hijos, nietos y hasta sobrinos, es una tarea que conjuga fenómenos y acontecimientos diversos. Así surgen extraordinarias combinaciones, como la de Yotuel, o Yesdasi (sí en tres idiomas), se mantienen herencias de padres y abuelos (de ahí los Atanasia, Ambrosio o Rodolfo), y hasta se impone el almanaque católico que aún conserva los Zacarías, Bernardina, Hipólita, Agapito o Timoteo.

Cuántas historias y relatos nos llegan al indagar sobre el origen de nuestros nombres. A veces proceden de telenovelas, personajes históricos, ciclones, un inglés mal escrito y pronunciado, o una adecuación cubanísima del ruso o el francés.

Pero, ¿qué sucede cuando la elección conjuga en forma jocosa con los apellidos o cuando su terminación se presta para ocurrentes rimas y comparaciones? Ahí es donde la broma, siempre a flor de labio en el cubano, le persigue al desdichado toda la vida. Su nombre será motivo de asombro, choteo y disimuladas risas en aulas, registros civiles, barrios, etcétera. Incluso después de su partida, por si pensabas que ya el difunto quedaría librado, prevalece aquel nombre como ejemplo funesto, casi siempre acompañado de… ¿en qué estaban pensando sus padres cuando le pusieron así?

Te compartimos algunos de estos nombres, que integran las cosas y casos que suceden en Cuba de una manera particular.

Blanca Flor Suárez “de Chapapote”

El caso de Blanca Flor Suárez, se remonta a la etapa neocolonial, y cuentan que quienes quisieron hacer choteo de su nombre, se encontraron con una jocosa cubana que en lugar de molestarse agregó, aludiendo a su color de piel, la imagen del chapapote, el negro mineral que se emplea en la mezcla para pavimentar. Así que aquella “pronunciada” morena, incluso firmaba documentos legales con el Blanca Flor “de Chapapote”.

Armando Paredes Casablanca

Pensarán que se trata de un constructor, arquitecto o ingeniero civil, pero no, es un chofer que según cuenta heredó el nombre de su padre, abuelo y múltiples generaciones que se la pasaron “armando paredes”. Para suerte de su hijo, el último Armando cambió la tradición.

Hernando Hernán Hernández

Este nombre que es prácticamente un trabalenguas, se debe a la confusión que sufrió el notario cuando un padre indicaba como quería llamar a su hijo. El progenitor, que era gago, solo quería enunciar su apellido, pero el funcionario pensó que se trataba de un segundo nombre, y así quedó plasmado en el acta de nacimiento.

Linda Cristal

Sabemos que la admiración hacia nuestros hijos nos hace siempre verlos hermosos, pero ello no quiere decir que esa sea una realidad del todo cierta. Así que cuando pensamos en utilizar como nombre Linda, a veces la gracia y la belleza, no constituye la principal virtud de nuestros descendientes. Como en este caso, que terminaron apodándola “feo vidrio”.

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Cornelio del Toro

El apellido del Toro, resulta uno de los que más bromas producen entre los cubanos, por aquello de las infidelidades, pero si lo acompañas con Cornelio, de seguro le lloverán las frases con doble sentido que molestarán al portador de esta combinación.

Oshín del Monte Ocampo

Es cierto que las telenovelas marcan en múltiples ocasiones la selección de nombres, pero tomar el título de aquella serie japonesa trasmitida y retrasmitida en la televisión cubana para nombrar a la nueva integrante de una familia, en compañía de tales apellidos, dará mucho de qué hablar.

Asteria Angulo

El caso, o la cosa, con Asteria es que siempre confunden su nombre, no sabes si se llama como vaso sanguíneo (arteria), y peor cuando le dicen Alteria o Anteria. El apellido es de aquellos que todos le encuentran rima, y casi siempre no muy graciosa para quien lo porta.

Yakutsi Díaz

No podía faltar en este listado, uno de los más controversiales nombres que se ha derivado de la inventiva familiar con la y: Yakutsi. Imagínense la confusión de maestros, funcionarios de OFICODA, registros del servicio militar, etcétera, cuando no logren distinguir el sexo de quien lleva este nombre. Además nunca se sabrá si es con s o z, o si es necesaria la t, en la pronunciación.

Son múltiples los ejemplos que informan de las combinaciones y casualidades que llevan nuestros nombres, y que integran la picardía y el humor del cubano. Muchos, los convierten en chistes sobre su propia identidad; a otros les “enciende”, para decirlo en buen cubano, cualquier broma alrededor de su nombre o apellido. Sin embargo, ninguna de las actitudes podrá evitar que las ocurrencias se dispersen por nuestro archipiélago, siempre con un toque de comicidad.

No olvides etiquetar a ese amigo o amiga, cuyo nombre tiene algo de particular.

*Una colaboración de Barbara Sáez

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