Padres cubanos temen que su vivienda se derrumbe: “Todos los días cae un trozo de escombro”

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Jorge Luis Estrada Bueno y Elizabeth Valdés Ruiz los padres cubanos que llevan varios meses viviendo en una casa prácticamente destruida, denuncian que el techo de la vivienda está a punto de caerse completamente, pero nadie se interesa por su caso, informó CubaNet.

Elizabeth está muy preocupada pues el deterioro de la edificación ubicada en la calle Damas número 905, en el barrio San Isidro, en La Habana Vieja, aumenta cada vez más, poniéndolos en peligro a ellos y a sus dos hijas.

“Todos los días cae algún pedazo de bloque o de viga. Las niñas tienen que bajar y subir por estas escaleras, todos los aguaceros la dañaron, eso está flojo porque está en una pared que está en derrumbe y eso es arena. Yo me acuesto y veo que esta pared se cae y bloquea todo esto, no son sueños, son imágenes que me pasan por la cabeza”, declaró.

El derrumbe que afectó la vivienda tuvo lugar el 20 de mayo del 2018, luego de eso estuvieron un tiempo entrando y saliendo por una ventana del baño debido a que la escalera resultó afectada, pero la hija mayor se fracturó un brazo y tuvieron que cambiar la manera en la que accedían.

Una brigada de la construcción instaló una escalera de madera y con eso dieron por concluidos los trabajos de reparación del inmueble, pero ya se ha deteriorado bastante y es un peligro usarla.

Elizabeth y Jorge Luis se han dirigido a las autoridades de La Habana, pero en todas las instancias a las que han acudido les dicen que ellos son los que deben hacerse cargo de la reparación de todo el edificio.

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Los funcionarios les dijeron que el precio estimado de la mano de obra de la reparación del edificio supera los 50 mil pesos cubanos y que ellos no cuentan con el dinero suficiente para costear eso.

“No nos dan ninguna solución. Yo me entrevisté con el presidente del Poder Popular y lo que dice es que nosotros tenemos que arreglar el edificio por nuestros propios medios. Ningún albañil se mete aquí a arreglar el apartamento por las condiciones en que está”, expresó la mujer.

Según Jorge Luis a pesar que el departamento está a unos treinta metros de altura de la calle, cuando pasa una moto, todos los muebles y los cuadros comienzan a moverse como si se tratara de un terremoto.

Esta situación ha causado muchas alteraciones en las dos niñas, pues la menor prácticamente no duerme por temor a que el techo se derrumbe en la noche y ninguna de las dos quieren ir a la escuela cuando llueve pues resulta muy peligroso bajar las escaleras.

Los padres están muy preocupados, pues ahora se acerca la temporada de ciclones y con la mínima tempestad la casa podría derrumbarse de manera total.

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