Movimiento de Artistas Aficionados en Cuba

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Artistas como Luis Silva –conocido por su personaje de Pánfilo− y el cantautor Waldo Mendoza, han surgido al igual que otras figuras relevantes del panorama cultural, del Movimiento de Artistas Aficionados en Cuba. Tal movimiento ha constituido una cantera en la formación artística y en la diversión de localidades, comunidades y barriadas.

El movimiento surgió en la década de los 60’s. Concretamente en el año 1963 se organizan los primeros festivales con diferentes estructuras. Para los nacientes artistas, se estableció la licencia cultural, que los autorizaba a faltar a sus actividades educativas o laborales determinado período del año para asistir a los eventos nacionales e internacionales.

El Movimiento de Artistas Aficionados reúne grupos de danzas, de teatro, humorísticos, artistas plásticos, solistas o grupos musicales, entre otros. De sus filas han surgido también exponentes del repentismo, la controversia y otros géneros de la música campesina.

Palmas y Cañas
Foto: elpinero.blogspot.com

El Movimiento de Artistas Aficionados de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria) es reconocido por el Ministerio de Cultura, como el de mayor nivel y calidad en el país. El momento cumbre de este movimiento es el Festival Nacional de Artistas Aficionados de la FEU. Esta celebración, que es a la vez competencia, tiene lugar cada dos años y anualmente se hace uno en cada estructura de la organización.

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Independientemente de la universidad, los artistas aficionados están en cualquier parte del país. Es común que nos encontremos a orillas del malecón habanero, o en un parque o restaurante, un grupo de jóvenes que con su guitarra y otros instrumentos hacen música. Casi siempre para ganarse la vida, a lo que también se le puede sumar el trabajo por placer.

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A los bailarines te los encuentras en discotecas o cualquier lugar público de diversión, donde te “ofertan” sus clases de baile. También los puedes seguir mientras trabajan, y de paso aprender a bailar como lo hacen los cubanos, que tenemos una forma peculiar y envidiable de hacerlo.

Con la plástica sucede algo similar. Disímiles obras de arte pueden encontrarse en las calles o en galerías no estatales, que forman parte de la producción de esos artistas aficionados dispuestos a exponer su trabajo y mercancía.

El Movimiento de Artistas Aficionados, ya sea de manera formal o no, inunda el país de arte y negocio al mismo tiempo. De esta forma se posibilita que en cada rincón de la isla se disfrute de las manifestaciones artísticas más comunes.

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