Monta que te quedas: 11 híbridos cubanos del transporte

0 463

Recibe actualizaciones en tiempo real directamente en tu dispositivo, suscríbete ahora.

- Publicidad -

Desde la puerta el conductor grita: “arriba el dinero en la mano”, y desde la cola se escucha “pero dónde nos vamos a montar”, a lo que el transportista privado ni corto ni perezoso responde: “esto es como el cementerio: siempre cabe uno más”. Y así se abarrota el camión que funge como transporte urbano en la poblada ciudad de Camagüey o cubre la distancia entre la capital y Bayamo.

Para nadie son secretas las deficiencias que a diario enfrenta el cubano en el transporte. Por eso no hay que asombrarse si ves a alguien rezando a sus orishas o persignándose para salir, como buen cubano “a coger botella”. Afortunados los que logran abordar una Yutong o consiguen moverse en bicicleta o moto de la casa al trabajo; bendecidos quienes tienen transporte laboral o carro propio.

No obstante, el ingenio de los nacidos en nuestro archipiélago también se ha puesto de manifiesto en esta área: múltiples son los inventos que mezclan los principios de dos vehículos y que “resuelven” para trasladarse en áreas urbanas y rurales, entre municipios o provincias, o simplemente permiten cubrir una distancia responsable entre un barrio y otro. He aquí 11 híbridos cubanos del transporte.

Bicitaxi

Este peculiar vehículo se compone de los principios de la bicicleta (adaptada a un triciclo) y las funciones del taxi. Suele emplearse para recorrer distancias no tan largas o para dar un paseo turístico. Quizás son tan populares porque en cierto modo resultan económicos para sus dueños: “no hay que invertir en gasolina”, siempre me decía Papito durante el recorrido hasta mi barrio. Y quien duda que los bicitaxis son ya un elemento propio del paisaje cubano, apostados en las improvisadas piqueras aguardan a los clientes que cansados de caminar caen rendidos en sus asientos. ¡Agárrate por los precios!

- Publicidad -

Taxilimosina

Ese taxi de seis puertas y cuatro ruedas es lo que en Cuba llaman taxilimosina. Nombre rimbombante, proamericano e ilusionista que dio el cubano al vehículo que naciera de un par de Ladas empatados. Sí porque cuando llegó el período especial hubo que inventar y este automóvil surgió en tales circunstancias; así soldadores, mecánicos y chapisteros se unieron para crearlo. Disfrutar de su retorcida elegancia es casi un lujo pues ya no son muchos los que se mantienen activos.

Tupungato / Shutterstock.com

Almendrón con luz brillante

Cuando de escasez se trata el cubano las inventa en el aire. De modo que se sustituyó el tradicional combustible por luz brillante, un producto distribuido, –claro libreta de abastecimiento mediante–, en las tiendas de víveres para cocinar. Mecánicos y clientes empezaron a meterle cabeza a aquello y hubo quien tenía los dos sistemas “por si aparecía el petróleo”. Así que esos elegantes autos con sus orgullosos boteros que nos trasladan a los 50 a veces caminan con lo que se cocina. ¿Será ese un valor agregado y por eso cobran tan caro?

Rikimbili

Cansados de dar pedales durante más de una década, pues en los 90 la bicicleta era casi una extensión del hombre, el cubano decidió buscar un alivio a sus pies. Surgió así el rikimbili que apoyado en el motor disminuye el esfuerzo. Los más afortunados lograron hacerlo con soportes de motos viejas, pero otros se apoyaron en bicicletas, piezas de lavadoras rusas y cualquier elemento fabricable en forma artesanal.

Fotos593 / Shutterstock.com

Motorina o motoneta

Este es sin dudas la extensión del invento con miras a un negocio de pasaje. La misma base del triciclo, pero con asientos y un techito que permite trasladar entre 8 y 10 pasajeros. Claro que aquí el motor, ya sea de un viejo Lada o de un Peugeot, imprime mayor velocidad al híbrido que se nos presenta como un taxi y que hasta puedes alquilar si tienes el dinero, ya sea para transportarte o trasladar sacos y paquetes.

Fotos593 / Shutterstock.com

El superbús o camello

En la capital, camello, al interior de la isla superbús; es el mismo animal o el mismo vehículo, casi prehistórico, en peligro de extinción, pero de vez en cuando se avizora uno y hay que hacer malabares para montarse en él. El Metrobús, nombre original de este medio de transporte, también surgió con el periodo especial. Es difícil no reconocer al popular rumiante formado por una “cabeza” o cabina de rastra o camión, y la estructura de un ómnibus que reposa sobre enormes ruedas.

Joseph Sohm / Shutterstock.com

- Publicidad -

El camión pesero

Estos fueron alguna vez camiones de carga, pero se readaptaron para funcionar como transporte de pasajeros ya sea entre municipios o provincias. Asientos de madera, tubos para que se sostengan quienes hacen el trayecto de pie y un pito para indicar la parada son algunas de los elementos incorporados a este singular híbrido. Temido por algunos y necesario para otros recorre distancias que los ómnibus estatales apenas cubren, por eso persiste este tipo de transporte.

Salvador Aznar / Shutterstock.com

Guarandinga: un camión-guagua

Este semiómnibus es propio del entorno rural cubano, y no es más que un camión readecuado para que parezca guagua. Cuando no sale la guarandinga, no hay quien soporte el berrinche en la intricada zona pues de ella dependan quienes salen a un turno médico o hacer una gestión en la OFICODA. Tal vez sea esa la razón de la alegría entre quienes ven llegar al singular transporte.

Riderfoot / Shutterstock.com

Tractobus

Pero si la cosa se aprieta, cualquier tractor remolca un esqueleto de guagua Girón o Leila y la gente se las arregla para llegar al “pueblo”. Este es otro híbrido muy popular en las zonas rurales de la mayor de las Antillas. Su composición parece aberrante, pero su aparición es muy útil y alentadora cuando tras horas de botella ya empieza a calentar el sol del mediodía.

Las grillas

Empezaron a escasear las gomas y el combustible, y la gente, en especial de zonas periurbanas, reinventó la colonial y tan sofisticada volanta. Este cochecito de caballo se sirve de gomas de tractor, de Lada u otro vehículo que le aporte dimensiones similares; se conocen popularmente como “grillas”.

Maurizio De Mattei / Shutterstock.com

Karpazuki

Si de perfección e invento hablamos hay que nombrar a las Karpazuki, medio Karpati y medio Suzuki, hija incierta de la ilegalidad, pero que desanda las calles y callejones cubanos como las más modernas motos eléctricas. Pueden surgir de motos Karpaty, Riga y Berjovina, según el artefacto de los 80 que se consiga, y se readecuarán al gusto y posibilidad con piezas de Suzuki, traídas entre otros países desde Panamá.

Así somos los cubanos, siempre inventando ante la necesidad y estos 11 híbridos del transporte dan cuenta de ello recorriendo cada zona de nuestro archipiélago. Por eso, como dice el conductor del pesero: “monta que te quedas”, porque si no te sirves de ellos no logras llegar al trabajo, al hospital o la fiesta, son las alternativas para poder viajar o evitar una larga caminata.

Video relacionado:

Una mini guagua (bus)

Una mini guagua (bus) para los niños en el Zoológico nacional de Cuba. 🚎🇨🇺

Posted by Te amo Cuba on Monday, November 19, 2018

- Publicidad -

Recibe actualizaciones en tiempo real directamente en tu dispositivo, suscríbete ahora.

Translate »