Me quitaron la posibilidad ser madre: La historia de Ana

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Ana fue la hija menor de una familia grande y tradicional de Nuevitas, Camagüey. Precisamente por ser la pequeña de la casa todos la mimaban, la consentían y sin dudas no la controlaban tanto como al resto de sus hermanas mayores.

Siempre era alegre con todos como su madre y de ojos verdes como su padre. Esa combinación de un carácter agradable y una linda figura la hicieron dueña de casi todos los corazones de Nuevitas. En el pueblo le decían el diamante menor de los Morales.

Sin embargo ningún joven del pueblo logró conquistar el corazón de Ana, todos le parecían aburridos e iguales. Hasta que un día llegó al pueblo un habanero, 10 años mayor que ella y todas las mujeres de Nuevitas literalmente se volvieron locas.

Fue amor a primera vista cuando esos dos se conocieron en el parque, en una de esas noches calurosas en las que no hay nada que hacer en un pueblo chiquito. Él solo estaba de paso, contratado para un trabajo temporal en varias ciudades del país.

Los 15 días que estuvo en el pueblo no se separaron y cuando llegó el fin de sus asuntos en la ciudad le dijo a Ana que se escapara con él. La próxima ciudad sería Cienfuegos y estarían hospedados en un lindo hotel.

Ana no lo pensó dos veces, en la madrugada preparó una mochila y salió de la casa cuando todos dormían. Su familia nunca aceptaría esa relación con tanta diferencia de edad y mucho menos que se fuera con él, con tan poco tiempo de conocerse.

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,A los pocos días de intenso romance en Cienfuegos su familia la encontró, acusaron al amante con la policía por ser ella menor de edad y se la llevaron por la fuerza para su casa, con una buena paliza incluida.

Pero al mes siguiente llegó la noticia: estaba embarazada. Ella estaba feliz, quería al bebé y reencontrarse con su enamorado. Pero todos en su casa se opusieron. Primero habló con ella su madre, le suplicaba que no echara su vida a la basura, luego su papá, luego todos los hermanos.

Así la convencieron, al final era muy joven y podría tener más hijos en el futuro. Pero eso nunca sucedió. Nunca más logró quedar embarazada, perdió su primer esposo por la infertilidad y su segundo esposo ya tenía dos hijos.

Aunque es tan buena madrasta y tía que la consideran una segunda madre, Ana nunca ha podido llenar el vacío de que alguien la llame mamá.

*Los personajes y hechos relatados en esta historia son resultado de una obra literaria del autor. Cualquier parecido con personas verdaderas, o con hechos reales es pura coincidencia.

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