María Teresa de Luxemburgo, una cubana en la realeza

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El 14 de Febrero de 1981, día de los enamorados, se unían en matrimonio los hoy Grandes Duques Enrique y María Teresa de Luxemburgo. Ella, hija de un banquero cubano y él, hijo de los Grandes Duques Juan y Josefina Carlota de Luxemburgo.

Su nombre antes de casarse era María Teresa Mestre Batista, valido aclarar que no tiene relación con Fulgencio Batista. Esta ilustre cubana nació en Marianao, un barrio de La Habana, el 22 de marzo del año 1956, en el seno de una rica familia de la alta burguesía cubana con orígenes aristocráticos españoles.

En el año 1959, luego del triunfo de la Revolución Cubana, la familia emigra a los Estados Unidos, pero en el año 1965 se trasladan a Suiza.

Precisamente en Ginebra conoce a Enrique de Clairvaux, apellido ficticio que usó el Gran Duque Heredero de Luxemburgo para pasar desapercibido en sus años universitarios. Ambos estudiaban la carrera de Ciencia Políticas y desde entonces nunca más se separaron.

Contra todos los pronósticos el heredero se enamoró de una plebeya caribeña, algo considerado bastante exótico a principio de los 80, pero poco pudo hacer ante los encantos latinos, la preparación y la belleza de María Teresa.

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La boda real consistió en dos ceremonias, que tuvieron como escenario el palacio ducal, donde se celebró el matrimonio civil, y la catedral del Gran Ducado, donde se llevó a cabo el matrimonio canónico.

Entre los invitados se encontraban los Reyes de Bélgica, Noruega, Dinamarca, la reina María José de Italia, los Príncipes de Mónaco, el Duque de Edimburgo, la princesa Margarita de Holanda, la princesa Cristina de Suecia y junto a estos, veintinueve Príncipes más, por solo mencionar algunos.

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María Teresa lució un vestido nupcial diseñado por Balmain, en seda natural ribeteado de armiño, con gran velo de tul e incrustaciones de encaje de Manila, el cual pertenecía a su familia. Además se adornó con una diadema y pendientes de diamantes.

La Gran Duquesa Josefina Carlota, María Teresa confesó en entrevistas que la relación entre ellas nunca había sido buena debido a su origen cubano y plebeyo, incluso que esta la llamaba: “la pequeña cubana”.

De esta unión nacieron cinco hijos, el príncipe Guillermo, actual Gran Duque heredero, el príncipe Félix, el príncipe Luis, la princesa Alexandra y el príncipe Sebastián.

Luego de un soñado viaje a Cuba, María Teresa de Luxemburgo expresó estas palabras que tantos cubanos sienten:

“Hay algo muy fuerte que he descubierto y se llama cubanía, un sentimiento que cuando uno crece en una familia cubana no se pierde nunca. Me he dado cuenta de que sucede algo muy especial con los cubanos y es que están sumamente unidos. Por eso, aunque no estén viviendo en Cuba, crecen con Cuba, comen cubano, hablan cubano, sienten cubano y el corazón late cubano”.

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