Los 5 estados de ánimo del cubano cuando lo llaman de “afuera”

Marija Vujosevic / Shutterstock.com
0 339

Recibe actualizaciones en tiempo real directamente en tu dispositivo, suscríbete ahora.

- Publicidad -

Una vez llegué a casa de mi tía y después de abrirme la puerta corrió a sentarse en el sillón sin ni siquiera dirigirme la palabra. Bastó un grito: ¡tu primo va a llama de “afuera”!

Sostenía el celular con las dos manos mirando fijamente hacia la pantalla. Por fin entró la llamada. En ese lapso de 10 o 12 minutos, pude ver los diversos estados de ánimo que experimentó mi tía.

Compartimos un TOP 5 memorable en Te amo Cuba… los estados de ánimo al recibir llamadas desde extranjero. Ilustraremos la lista con escenas típicas del día a día.

1- Ansiedad por que no entra la llamada:

La abuela sabe que su nieta está al llamar desde España. Se lo mandó a decir con una amiga a la cual le escribe a veces. La anciana está ansiosa, camina de un lado para otro. ¿Será que no entra la “puñetera” llamada?, ¿esa muchacha loca estará marcando bien?. Y en el peor de los casos se descontrola el estado de ánimo: ¿Ay Dios mío estará roto el aparatico este?. Cuando por fin se escucha el timbre, se disipan todos los temores.

2- Histeria por el timbre:

La vecina miraba el teléfono en la mesa, timbrando con insistencia. Era su hermana desde Brasil y ella solo atinaba a dar gritos, gritos y más gritos. ¡Mi hermanita… mi hermanita… ¿ay qué hago, que hago?. Por suerte le trance de dar alaridos es pasajero y la llamada es finalmente contestada.

3- Alegría en los primeros saludos:

- Publicidad -

La muchacha escucha las primeras palabras de su papá, desde Angola, llamándola por teléfono. Esos saludos iniciales de quien está lejos le saben a gloria. Su rostro muestra una felicidad incomparable; tiene los ojos muy brillantes; en los labios se ha dibujado la más hermosa de las sonrisas y el corazón no es que se quiera salir, no, es que ya está afuera de tanta emoción.

cubanos en Facebook
Frank Lahera/Cubanos Gurú

4- Seriedad para comentar temas familiares:

Por mucho que se lo advirtieron no hizo el menor caso. Al llamar su sobrino desde Canadá se lo dijo todo. Si, después de los primeros saludos respiró profundo y sin vacilar le dijo: “¡Muy bueno que me llamaras, porque tengo que contarte cosas muy serias de la familia!”. ¡Y allá va eso!… una retahíla de quejas, criterios y reflexiones, con una seriedad que a veces llega a la dureza. Eso sí, aunque después se quejaba por haber atormentado a su sobrino del alma, lo dicho por el tío, fue dicho… y punto.

5- Tristeza por la finalización de la llamada:

Vuelvo a la vivencia telefónica de mi tía, esperando la llamada de mi primo. Primero estaba ansiosa, después gritó como loca al sentir el timbre, se le salieron las lágrimas con eso primeros saludos de cariño pero al rato cogió fuerza y lo regañó por unas cuantas cosas. Ya terminó la llamada hace unos minutos, y ahí está mi tía, triste. Eso sí, todo se resuelve con un suspiro bien profundo, y una próxima llamada desde el extranjero.

Y con cada timbre, con cada “te quiero” en voces que llegan desde lo lejos, volverán a manifestarse otra vez los mismos estados de ánimo que nos definen, sobre todas las cosas, como seres humanos.

- Publicidad -

Recibe actualizaciones en tiempo real directamente en tu dispositivo, suscríbete ahora.

Translate »