Las palabras de Ariel Mancebo sobre Alexis Valdés: “Es el mejor humorista cubano”

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El humorista cubano Ariel Mancebo utilizó sus redes sociales para celebrar el hecho que Alexis Valdés volviera a trabajar en la televisión de Miami y aseguró que es el mejor comediante que ha nacido en la isla.

Mancebo recordó los tiempos en los que Alexis Valdés se marchó del Canal 41 hacia Mega Tevé y los problemas que eso ocasionó, pues la competencia prácticamente los dobló en audiencia solo con la presencia del cubano.

Ariel contó que estuvo mucho tiempo viendo videos de Alexis Valdés y que eso le permitió darse cuenta del increíble talento que tiene, pues es capaz de hacer humor de cualquier tema, domina el escenario, contagia alegría al público y es capaz de hacer parodias.

A continuación, reproducimos íntegramente las palabras de Ariel Mancebo:

El mejor humorista cubano

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Las comparaciones son odiosas y este post no tratará sobre eso. Es más que todo una anécdota ahora que el tipo regresa a la televisión de Miami, pero de paso aprovecharé para contar una historia en la cual explicaré mi opinión.

En marzo del año 2007, apenas pocos meses de llegar de Cuba, comencé a trabajar como escritor humorístico en el Canal 41 en un show que se llamaba Casados y algo más donde compartí con un elenco de actores cubanos en su mayoría, muy buenos todos y con muchas ganas de trabajar y divertirse. Lo dirigía un tremendo tipo, Hugo Mózer, conocido director argentino que entiende el humor como pocos y eso que también es muy bueno haciendo telenovelas. Por esas fechas Alexis Valdés había abandonado el canal y aceptado una oferta de Mega TV, la competencia directa del 41 en la ciudad y que hasta ese entonces no era considerada una real amenaza hasta que Alexis se pasó a sus filas y los dueños del Canal 41 temieron lo peor. Y tuvieron razón.

América Tevé para contrarrestar el show de Alexis que comenzaría, contrataron a Carlos Otero cuya fama de Cuba hacía prometer una competencia bastante emocionante entre los dos shows. Llegó el día esperado, salieron al aire por primera vez los dos programas y Pellízcame que estoy soñando solo aguantó unos días. A las dos semanas ya Alexis casi nos doblada en audiencia. Caos total en el 41. Tomaron todo tipo de medidas, pero aquello iba en picada hasta que a los 3 meses tuvieron que cambiar a todo el equipo de producción y a buena parte del elenco. En esos días yo solo escribía algún que otro sketch para algunos momentos del show, pero no estaba casi involucrado en la cosa.

En esa época mi situación económica no era la mejor, mi esposa estaba a punto de dar a luz a mi segunda niña, llevaba rato sin trabajar y con mi salario en el canal no era suficiente, por lo que cada día al terminar mi trabajo de escritor a las 5 de la tarde salía para Miami Beach a fregar platos en un barco-casino que salía 11 millas náuticas (tax free) y regresaba como a las 2 de la mañana. Y yo todo mojado y con peste a comida. Un amor de trabajo. Le comenté a Hugo que con el dolor de mi alma tendría que abandonar el canal porque ya el dinero no me alcanzaba. El tipo me escuchó y me dijo: espérame aquí. Subió y bajó en pocos minutos. Ya tienes trabajo nuevo. Sonrió, me dio una palmadita y salió a fumar y a hablar del Boca Junior con sus socios. Segundos después me llamó el hijo del dueño del canal: Hugo habló conmigo y me convenció. A partir de hoy serás el escritor principal de Pellízcame que estoy soñando. Hugo sabe muy bien que siempre le estaré agradecido por aquello.

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No voy a contar lo que siguió a eso porque realmente no recuerdo bien, solo sé que me puse súper feliz como es lógico, llamé como un loco a mi esposa y le conté lo del nuevo trabajo y se puso contentísima. Y cuando le dije lo que me iban a pagar casi da a luz ahí mismo. Para mí, emigrante cubano en la yuma, trabajar en lo que más me gusta que es el humor y además en lo segundo que más me gusta que es la televisión, era lo máximo. Y encima me lo pagarían muy bien. Eso fue un viernes, durante el fin de semana celebré con la familia, los socios, en fin, la felicidad total. Llegó el lunes. Y comenzó mi condena.

A las 9 de la mañana había citada una reunión con los dueños del canal y la nueva producción de la cuál formaba ya parte. Pero el ambiente era tenso. Se habían ido algunos anunciantes para Mega TV pues en este negocio de la televisión los ratings mandan. Había que levantar el show a toda costa porque estaban perdiendo dinero y necesitaban más que nunca algo que el show en los primeros meses casi no tuvo: humor. Y ahí todos me miraron y me preguntaron: soluciones. Y me cagué. Por dentro me decía por qué carajo me están mirando. Paren ya de hacerlo. Yo no tengo solución para esto. Y solo atiné a decir: bueno si vamos a hacer humor lo primero que necesitamos es humoristas. Me miraron como si hubiese dicho un conjuro maléfico. Pero tenemos actores, dijo alguien. No hablo de actores, hablo de humoristas. Queremos ganarle a un humorista. Entonces necesitamos humoristas.

Y comenzó mi historia con Alexis Valdés. Y digo mi historia porque lo tuve que estudiar como si fuese una asignatura escolar. No creo que nadie haya visto más videos de Alexis que yo. Y es que cuando nos reunimos los dos productores y yo por primera vez nos dimos cuenta que ninguno tenía ni la más puta idea de cómo hacer un show humorístico en vivo. Alexis llevaba años de experiencia y para colmo tenía a su escritor con años de experiencia también trabajando juntos, pero nosotros éramos literalmente unos sapingos. Y si hacer un show humorístico en vivo es difícil ni se imaginan cuán cabrón es hacerlo diario. De lunes a viernes, todas las semanas del año, y así y así, es despingante. Tenía que escribir montones de páginas de humor diarias. Llegaba a las 9 de la mañana y salía a las 9 de la noche hecho mierda. Y los ratings no subían, Alexis seguía dándonos patadas por culo y mi estrés era cada día peor. Llegué a tener unos dolores rarísimos en la cabeza que hasta me asusté del nivel de tensión que llegué a vivir. Y los dueños presionando y yo preocupado por perder el billete. Hasta que un día me dice el productor ejecutivo cuando llegué: siéntate que creo que ya encontramos por donde entrarle a la cosa. Sonreí falsamente pues por dentro pensaba que era otra más de las tantas que ya había escuchado porque el show seguía igual. Y me dicen que estuvieron revisando las últimas semanas los ratings de Alexis y los picos más altos de audiencia ocurrían cuando tenía invitados muy famosos (que los tuvo y muy famosos de verdad) pero el único momento que siempre tenía altos niveles de audiencia eran los primeros 15 minutos: el monólogo de Alexis. Y ahí fue cuando me dieron la tarea de estudiarlos.

Desde entonces digo que Alexis es el mejor humorista que ha tenido Cuba, sin comparar y respetando a todos los monstruos del humor que nuestra isla ha tenido y tiene en la actualidad, pero Alexis es otra cosa. Para empezar desde que abre el show parece que en vez de un temba lo que sale es un tipo de 20 años por la frescura, energía y alegría que transmite. Tiene una sonrisa que contagia tanto que el público se ríe con solo verlo sonreír. Es imán. Y en el humor es muy alta la vara que deja pues en sus monólogos trabaja la línea del humor verde, negro, blanco, intelectual, puede hablar de todo porque tiene conocimientos de literatura, música, danza, en fin. Y si a eso le sumas que además utiliza la música pues sabe hacer parodias, canciones humorísticas originales, serias, sabe cantar, tiene ritmo, toca la guitarra, baila. De pinga. Como le dije un día al productor: no puedes contra eso porque el tipo es una mezcla rara de Benny Moré y Tres Patines con cultura. Me rindo.

Llegamos a la conclusión que el tipo no tenía solución humorística posible y al final luego de dar tumbos, decidimos atacarlo con superioridad numérica. Un recurso manido y facilón en la TV: si tienes del lado de allá a un tipo solo durante 10 minutos, has lo contrario, mete a mucha gente y muévelos para darle más dinámica. Y para nuestra sorpresa con aquella idea rudimentaria fue que se le pudo comenzar a ganar un poco en los ratings. El programa comenzó a abrir con un sketch donde había un security (CVP) oriental que era como la entrada del canal y por allí desfilaban Carlos y los invitados de ese día al show, que además actuaban, y aquello sacó poco a poco al programa del suelo y llegamos a ganarle a Alexis. Pero hay que decir la verdad, eso duró menos que un merengue en la puerta de un colegio, a los pocos meses el jabao levantó la parada de nuevo, nosotros volvimos a caernos y ya después vino la época de los personajes con Alexis, Magdalena, Yeyo Huelepeo y los otros y ya no hubo Dios que les hiciera competencia.

Por eso ahora que Alexis vuelve a la televisión de Miami (por cuarta vez) recordé aquellos tiempos lindísimos de mucho trabajo, presión y estrés, es cierto, pero también fueron tiempos en los que aprendí muchísimo (nunca se para de aprender, por cierto) sobre el humor. Y sobre los humoristas, que vuelvo y repito, en Cuba ha habido muchos, pero para mí, el tipo es el tipo.

Alexis Valdés le agradeció a Mancebo por estas palabras: “Me ha llegado este hermoso escrito de Ariel Mancebo, escritor y humorista, con el que nunca trabajé, que siempre estuvo del lado de mi competencia, pero que ha tenido la ternura la gentileza y la generosidad de escribir esto. Gracias Ariel Mancebo, me guardo este lindo gesto de colegas de profesión”.

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