La indisciplina entra por el terreno

Foto: vitor cheregati
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La pelota cubana ya no solo acapara las atenciones por las jugadas espectaculares, que ya no son tan frecuentes como antes, los bambinazos extra-largos o los buenos lances, sino también por las indisciplinas en el terreno cometidas por atletas y hasta entrenadores, que se han vuelto plato fuerte en muchas trasmisiones televisivas desde hace ya un tiempo.

Y es que nuestros terrenos de pelota se han convertido a ratos en rines de boxeo, discusiones callejeras, y desacatos a la autoridad. Una ola negativa que mella el buen desenvolvimiento de los juegos, y a la cual cada día se suman más (a pesar de las sanciones y los intentos de parar este comportamiento.)

De hace un tiempo para acá, los peloteros y el personal de dirección de los equipos involucrados en la serie, han decidido que deben protestar cada jugada, esté bien o mal cantada. Este fenómeno se ha hecho habitual, y en ocasiones se utiliza para distraer al contrario en un buen momento del partido. Lo dicho aumenta la atención y el morbo que crea el enfrentamiento de determinados equipos.

Pero hay que saber discernir entre estrategia de juego y falta de respeto. Resulta bochornoso la manera en que entrenadores y atletas agreden verbal y hasta físicamente a los árbitros, y luego las sanciones son más o menos severas de acuerdo a la prominencia de las figuras implicadas en el problema.

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Como dice el dicho la ley debe ser pareja, y las disposiciones de los jueces en cada partido tienen que ser respetadas. Si son erróneas, la dirección técnica de los conjuntos está en la obligación de reclamar de forma correcta sin insultos ni agresiones.

Actitudes como las mostradas en innumerables ocasiones fuera de la serie, dan muestra de que la mala hierba de la indisciplina se extiende rápidamente en los terrenos de béisbol cubanos, y ya alcanza a esos que deberían ser un ejemplo para sus pupilos.

La tarea principal de un mentor, está en instruir a sus discípulos, en lo deportivo y especialmente en lo moral, y en varios ejemplos ha sucedido lo opuesto. De ello depende la imagen que proyectarán nuestros atletas en arenas internacionales. Y en esto, como en todos los aspectos de la vida, más vale predicar con el ejemplo, porque de lo contrario la indisciplina entra por el terreno.

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