La historia detrás de la canción “Flor Pálida” de Polo Montañez

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Dice Marc Anthony que “Todos tenemos una flor pálida que queremos cuidar con toda el alma”, en referencia a la versión que hiciera a la canción del cubano Polo Montañez.

El salsero boricua se enamoró de esta composición, que supera las 300 millones de reproducciones en Youtube, y que guarda una singular historia que quizá muchos desconozcan. Marc quiso hacer su propia adaptación, poniendo en alto una vez más a la música cubana.

Todo surgió cuando Polo Montañez conoció a la cubana Adys García que, al decir del cantautor, era “una flor un que apareció marchita y deshojada, ya casi pálida ahogada en un suspiro…”, lo que retrata exactamente como era la musa inspiradora.

La descripción era fiel a ese momento, dice Adys quien había terminado una relación “bastante difícil, de muchos años, y estaba deshecha”.

Polo la enamoró y le hizo una promesa “Yo te voy a enseñar que la vida no es solamente esto”. Adys era una mesera del paladar “La Casona”, restaurante especializado en comida criolla y ubicado en la ciudad de San Cristóbal, adonde iba el músico a ganarse la vida guitarra en mano.

Nadie sospechaba que aquella hermosa letra sería años más tarde un éxito en varias emisoras nacionales e internacionales y que su autor era aquel humilde campesino que cantaba para turistas en la Sierra del Rosario, en la occidental provincia de Pinar del Río.

Leñador, tractorista y machetero, Fernando Borrego Linares (Polo Montañez) nació en la Sierra del Rosario, el 5 de junio de 1955. No tuvo formación musical pero sus creaciones encabezaron las listas de éxito en varios lugares del mundo y luego en Cuba.

Después de un año de relación y acabada de llegar al sitio conocido por Las Terrazas, Polo se sentó al borde de la cama con su guitarra y le dijo a su amada “Nené, mira la canción que te estoy haciendo”, y acto seguido entonó las primeras estrofas.

“Flor Pálida” tuvo su estreno el día 13 de febrero de 2001 en La Casona, vísperas del Día de los Enamorados, y casualmente fecha de cumpleaños de Adys. El trovador tuvo que cantarla dos veces a petición del público, un grupo de amigos que habían organizado la velada.

La Casona fue definitivamente el sitio que propició este amor entre el “Guajiro natural” y Adys, quien asegura que Polo la procuraba luego de ella terminar el trabajo, sobre la madrugada.

“Polo trató siempre de darme alegría y quería siempre verme sonreír mucho. Era una petición permanente de su parte, como la costumbre de llevarme el café a la cama”., rememora Adys.

Aunque no se concretó la unión oficial de Polo y Adys, estuvieron unidos desde 1999 hasta casi finales de 2002.

Para esta fecha tenían planes de casarse y luego viajar a Francia, gracias a una invitación de directivos de la disquera Lusáfrica, con quien grabó sus álbumes “Guajiro Natural” y “Guitarra mía”.

Pero un lamentable suceso de tránsito en noviembre de 2002 terminó con la vida de Polo Montañez y se llevó también a Mirel, el más pequeño de los hijos de Adys con su anterior esposo.

Adys, quien también inspiró al bardo para hacer la canción “Suave y Divina”, no volvió otra vez a sonreír y regresó a su época marchita.

Aunque su amado, desde el cielo, la cuida con toda el alma y el puertoriqueño Marc Anthony se encarga de recordarle la historia con nuevos acordes, para esta Flor ya nada es igual.

Foto tomada de razon.com.mx

Flor pálida

Hallé una flor un día en el camino

que apareció marchita y deshojada.

Ya casi pálida ahogada en un suspiro

me la llevé a mi jardín para cuidarla.

Aquella flor de pétalos dormidos

a la que cuido hoy con toda el alma

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recuperó el color que había perdido

porque encontró un cuidador que la

regara.

Le fui poniendo un poquito de amor

la fui abrigando en mi alma

y en el invierno le daba calor

para que no se dañara.

De aquella flor hoy el dueño soy yo

y he prometido cuidarla

para que nadie le robe el color

para que nunca se vaya.

De aquella flor surgieron tantas cosas

nació el amor que ya se había perdido

y con la luz del sol se fue la sombra

y con la sombra la distancia y el olvido.

Le fui poniendo un poquito de amor

la fui abrigando en mi alma

y en el invierno le daba calor

para que no se dañara.

De aquella flor hoy el dueño soy yo

y he prometido cuidarla

para que nadie le robe el color

para que nunca se vaya.

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