La Caperucita Roja en los chistes cubanos

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Con el personaje de La Caperucita Roja se han hecho versiones para la radio, la televisión, el cine y la música.

Incluso en Cuba hay un reguetón del grupo Clan 537 bajo el singular título de “Había una vez…la Caperucita”. El estribillo dice: “deja que yo te coja caperucita, le voy a dar las quejas a tu abuelita.”

La historia original, llevada por Charles Charles Perrault a un libro de cuentos para niños en el año 1967, ha sido contada gracias a la narración oral y en el humor cubano ha encontrado muchas versiones graciosísimas.

Una de ellas es cuando la Caperucita va caminando por el bosque y se encuentra con el lobo feroz, escena típica en estos chistes:

- ¿A dónde vas niña?

– ¡Voy al río, a lavarme el culito!

Y él lobo responde:

– Ñooo, ¡cómo ha cambiado este cuento!

La historia original más o menos comenzaba así “erase una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la niña la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.”

Pero hoy día el cuento infantil tiene otras versiones y la caperucita roja, lejos de ser la niña ingenua e inocente, es ahora una despierta adolescente, a tal punto que cuando el lobo le dice “Te voy a dar un beso donde nadie te lo ha dado antes”, ella responde “bueno, será en la cestica.”

El Lobo también encarna el personaje de un “amarillo”, que es como se le llama a los inspectores estatales del transporte en Cuba que utilizan un uniforme de ese color.

Se dice que está deteniendo los carros, como es usual en la maltrecha transportación de pasajeros de la Isla, y entonces la caperucita viene en una motorina.

– ¿Para dónde vas, caperucita?

– A casa de la abuelita.

Y acto seguido el lobo (amarillo) vocifera: “¡un pasajero hasta casa de la abuelita!”

El chiste no tendría sentido si no eres cubano y no has vivido esa realidad. Te dejamos a continuación otras versiones con la esperanza de que rías y compartas con tu familia y amigos:

Llega Caperucita donde está la abuelita y empieza a decirle:

– Abuela, que ojos tan grandes tienes.

– Son para verte mejor, mija.

Caperucita arremete de nuevo:

– Qué orejas tan grandes tienes abuelita.

– Son para oírte mejor, mija.

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Caperucita insiste:

– Qué nariz tan grande tienes, abuelita.

– Para olerte mejor, mija.

Caperucita de nuevo dice:

– Qué boca tan grande tienes.

La abuela, ya molesta le responde:

¡Mira, Caperucita si viniste a criticar te vas pal carajo!

Caperucita se encuentra con el lobo en medio del bosque y le dice:

– Lobo, ¡qué orejas más coloradas tienes!

– Sí…

– Lobo, ¡qué cara más roja tienes!

– Sí…

– Y… ¡qué hinchadas tienes las venas del cuello!

– Sí…

– Lobo, ¡qué abiertos tienes las ojos!

– ¡Siíííííííííííí!

– Lobo, ¡qué apretados tienes los dientes!

– Caperucita, ¿podrías irte y dejarme cagar en paz?

Para terminar, y corroborando como en efecto ha cambiado el cuento, se dice que alguien iba por el bosque y se tropieza con Caperucita Roja que está embarazada y le pregunta:

– Caperucita ¿qué pasó?

– Te equivocaste, mi chino. Ya no soy Caperucita. Ahora son la “Señora de Feroz”


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