Piloto retirado opina sobre el informe del accidente aéreo de La Habana

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Ovidio Martínez López, un piloto jubilado de Cubana de Aviación, se mostró avergonzado e indignado por el informe que hizo público el Instituto de Aeronáutica Civil sobre las investigaciones del accidente aéreo del 18 de mayo de 2018 en La Habana.

López compartió un extenso mensaje en el que expone que la información publicada por las autoridades no es la adecuada para explicar un accidente que le costó la vida a más de cien personas.

Para Martínez López utilizar la palabra “probablemente” a la hora de hablar sobre las causas que dieron lugar al accidente, demuestra una gran falta de profesionalidad y es una completa falta de respeto a los familiares de las víctimas.

López quien voló aviones de Cubana durante 40 años, cuestiona que en ningún momento se haga alusión a la información que sacaron de las cajas negras de la aeronave a pesar de las múltiples denuncias realizadas sobre el mal estado de los aviones que operaba la compañía Global Air.

También critica que las autoridades cubanas no revelaran quién hizo los cálculos del peso y balance y cuáles fueron los errores cometidos por la tripulación del avión que provocaron que se terminara estrellando poco después de haber despegado.

Según su opinión no es correcto culpar solamente a los pilotos del avión, cuando es muy probable que el accidente se produjo debido a la suma de diferentes factores que se conjugaron para la tragedia.

A continuación, reproducimos íntegramente el mensaje de Ovidio Martínez López publicado en el grupo de Facebook Aviación Cubana y del Mundo:

¿POR QUÉ NO CREEMOS EN LAS CONCLUSIONES DEL ACCIDENTE? 

Estimados colegas, amigos, familiares de las víctimas y participantes de esta página de Facebook; mi vergüenza y mi dignidad como cubano y como trabajador retirado de Cubana de Aviación están heridas con las poco profesionales conclusiones que acaba de dar el Presidente de IACC y a su vez presidente de la Comisión Investigadora del Accidente del B-737 de Global Air arrendado por el Ministerio de Transporte sin contar con los especialistas de Cubana de Aviación y sin que el presidente del IACC se opusiera a ese gran acto de irresponsabilidad.

Las pírricas conclusiones presentadas en el noticiero de la TV (salidas de la oficina de la presidencia), sin firma del que se responsabiliza con su confección; con palabras que no se adecuan a unas conclusiones firmes de la investigación de un accidente tan catastrófico, al utilizar “la causa más probable”, después de un año “de trabajo”, simplemente denotan la falta de preparación profesional de sus integrantes en cuestiones de Investigación de Accidentes de Aviación.

Estas conclusiones denotan una falta grave de seriedad, de subestimación a los familiares de los accidentados, a los conocimientos y experiencias de los trabajadores de la aviación y una grotesca forma de desviar las responsabilidades del estado cubano al declarar “errores de la tripulación” en contubernio con la empresa Global Air para que el seguro pague las indemnizaciones.

Es irresponsable hacer una afirmación así, sin más explicaciones, sin un dictamen detallado adjunto que desglose claramente cuáles fueron las “acciones erróneas” de la tripulación que manifiesta su micro informe y las evidencias en que se basaron para llegar a tales conclusiones.

En sus mini conclusiones no se hace referencia a los resultados del descifrado de la caja registradora de parámetros (caja negra), sabiendo las denuncias que habían existido de trabajadores de Global Air por el mal estado técnico de los aviones, ni se hace referencia a las sanciones que les impuso la DGAC de México por los problemas de mantenimiento y que salieron publicados en varios periódicos mexicanos, por lo que suspendieron de vuelo los dos B-737 restantes, de los cuales uno estuvo estacionado en el aeropuerto de Boyeros varios meses.

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Algo que tampoco se explica en el informe es quién hizo los cálculos del peso y balance y cuáles fueron los errores cometidos. Esto se podía obtener de la copia que debía haber quedado en tierra archivada en Despacho y Control de Vuelo.

Por otro lado, en las investigaciones y análisis de los escombros del avión también se debía haber recuperado (si había) restos de las mallas de los compartimientos de cargas (restos de las cuerdas de caprón) o los cierres metálicos que son más difícil que se hayan quemado. Si no los había, estaba dentro de las posibilidades un corrimiento de la carga durante el despegue y por tanto un desbalance peligroso y muy difícil de corregir que podía haber afectado la maniobrabilidad y alcanzar un ángulo que lo llevara a una baja velocidad y pérdida de la sustentación.

Debía aparecer en el contrato de arrendamiento, si el peso y balance lo hacia la tripulación o lo hacía personal especializado de Estaciones. Con la copia que debió permanecer en Despacho y Control de Vuelo se podía determinar la posición en que se encontraba el Centro de Gravedad en ese vuelo y con los parámetros de la caja negra determinar si la tripulación ajustó correctamente los compensadores (trimmers), el ángulo de ascenso alcanzado en la trayectoria de despegue, las velocidades, etc.

Los accidentes siempre se cometen por una cadena de errores, donde si se logra romper al menos un eslabón se puede evitar el accidente. En una investigación es de gran importancia encontrar esa cadena, porque otra de las cosas que debe reflejar el informe final, son las medidas a tomar para evitar que se repita (esto también está en las carencias de las presentadas “Conclusiones”).

Algunos aspectos que deben estar dentro de la cadena de errores que condujeron al accidente, en mi criterio es:

1.- Conformar una Comisión para llevar a cabo el arrendamiento sin contar con personal especializado de la aviación y no seguir los protocolos establecidos. De haberlo hecho se hubiera evitado el siguiente punto.

2.- Arrendar aviones a una empresa que no tiene el prestigio técnico y de preparación del personal; con referencias de haber sido prohibida su operación al menos en Chile y en Guyana. En Cubana de Aviación ya había referencias sobre esta empresa de un arrendamiento anterior y existía una propuesta prohibitiva.

3.- Establecer un contrato de arrendamiento sin dejar plasmadas las condiciones de seguridad con que deberían operar para la transportación de nuestros pasajeros: quien se responsabiliza con el plan de vuelos, el peso y balance, la política de combustible, el sistema de control de las operaciones, los reportes operacionales y la documentación que debe dejarse en Despacho de Vuelo como seguridad.

4.- No haber hecho una revisión de los libros de registro de los mantenimientos y el estado técnico de los aviones.

5.- No haber chequeado durante el acto de contratación si los estándares de operación se aceptan para los vuelos en nuestra empresa, etc.

No es nada elegante y profesional echar toda la culpa a los pilotos, cuando se sabe que la cadena de errores es larga.

Considero que se debe hacer un nuevo informe donde se reflejen las cuestiones más importantes que hagan creíble la investigación realizada, que contenga los aspectos justificantes de las causas que provocaron el accidente y las medidas a tomar para evitar que se repita. De lo contrario el trabajo de un año de la Comisión de Investigación ha sido en vano.

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