El zapateo cubano: identidad, folclor y galantería

Arsgera / Shutterstock.com
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Todos sabemos la fama de buenos bailadores que tenemos los cubanos, bien merecida por cierto, y por eso hoy quiero contarles sobre un baile folclórico de nuestra tierra, y del que casi nunca se habla: el zapateo cubano. Su nombre viene de la acción principal de esta danza donde protagonizan los movimientos con los pies en forma acompasada y repetida.

Existen varias modalidades de este baile a nivel mundial, especialmente en España y América Latina donde a menudo le denominan zapateado. Sin embargo, esta manifestación danzaria tiene en Cuba una expresión propia que ha trascendido desde épocas de la Colonia; y a esa expresión dirigimos nuestra mirada.

Según investigadores en la materia –por ejemplo Alejo Carpentier−“el zapateo cubano” nos llegó de España y se enraizó en los campos de nuestro país, por lo que muchos lo consideren música o baile campesino. A esta creencia ha contribuido nuestro antológico programa televisivo Palmas y cañas, que exhibe hermosas coreografías de zapateo en sus presentaciones.

Lo cierto es que los primeros españoles llegados a nuestras tierras, sentían una especial predilección por bailar arrastrando los pies. Esta constituye la principal herencia que adoptó como característica este baile popular cubano. Así esta danza fue apropiándose de las tendencias criollas y sobre todo afianzándose en el entorno rural.

Tal fue su relevancia que Federico Mialhe, el famoso pintor francés que trabajó durante varios años de su vida en Cuba, le dedicó una de sus hermosas ilustraciones. En la obra se aprecia ya el distintivo estilo del zapateo cubano y su relación con la galantería.

También en el zapateo cubano, se inspiró Anselmo González del Valle, y compuso una obra con este nombre en 1905. La interpretación al piano manifiesta los aires populares de esta expresión musical que luego se fue separando de la danza para engrosar el patrimonio artístico cubano.

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El zapateo como representación danzaria muestra las siguientes cualidades: las parejas no se enlazan, bailan solos, el hombre frente a la mujer, y “zapatean” alternando el tacón con la punta, como paso básico. Este baile se acompaña con el canto y las palmadas de los participantes del “guateque”, como se conoce a la fiesta que agrupa a instrumentistas y bailarines de la modalidad campesina.

Un paso peculiar del zapateo cubano es cuando la mujer sostiene su falda con las dos manos, mientras el hombre se inclina un poco hacia delante con los brazos cruzados a la espalda, y aparenta perseguir a su compañera, simulando el cortejo de apareamiento del gallo con la gallina.

El hombre gira todo el tiempo alrededor de la mujer, que nunca da la espalda, y así van bailando en una suerte de coquetería femenina y galanteo varonil. Los movimientos son libres y espontáneos pero nunca se deja de arrastrar los pies. Ella, todo el tiempo lo está provocando y cuando termina el baile él le coloca su sombrero o su pañuelo sobre los hombros en señal de rendición.

El zapateo es considerado un baile de “guajiros” y por eso quizás es que ha sido un poco marginado, y no es que yo abogue porque se baile en las discotecas…pero no debemos olvidarlo, porque es un ritmo muy cubano y forma parte de nuestras raíces más auténticas. Y cuando estamos lejos de Cuba, créanme…hasta el zapateo se extraña.

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