El grupo de las madres que esperan: la historia de Mercedes

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Mercedes vive en el santaclareño barrio de Virginia. Como cualquier madre tiene sus tareas, el trabajo, cuidar a los viejos y sobre todo atender a los hijos.

Bueno, por lo menos hace unos años tenía esa tarea más cercana. Su descendencia, Danay y Daniel, graduados de enfermería y medicina respectivamente, estaban de misión en Venezuela. Tres años de lejanía en los que su único consuelo era saberlos juntos y bien.

Terminó la misión para ambos y regresaron a casa. Mercedes parecía caminar sobre el aire de lo ligera que sentía su mente con los retoñitos cerca, mimándolos y protegiéndolos como antes. Todo parecía salido de una novela donde los finales siempre son felices.

Las visitas, los paseos, los momentos de risa, las comidas familiares, actividades comunes en los hogares de Isla, se convirtieron en rituales necesarios para recuperar el tiempo.

Pero las cosas cambiaron cuando Danay decidió utilizar el dinero de la misión y completar con la venta de los efectos electrodomésticos de la casa para embarcase en una nueva, esta duraría para siempre.

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-“Mami, mi esposo y yo decidimos que nos vamos para Ecuador?

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-¿Cómo?- se le oyó decir a Mercedes- ¿Y el niño, y yo?

Fue ahí donde comenzó una larga charla que hablaba de sueños de aspiraciones, y de futuro.

Finalmente sucedió, de un solo palo Mercedes se quedó sin la compañía de su hija y la de su nieto. Luego se sumarían Daniel y la esposa a la lista de emigrantes en la familia. Otra vez lo sabía juntos pero lejos.

Danay visitó Cuba por primera vez luego de dos años, y no solo encontró a su mamá, encontró a otras dos que fueron para mandarles carticas y regalitos a otros hijos que estaban lejos (compartían nueva tierra con Danay). Mercedes le explicó que ellas también eran del grupo de madres que esperan. Esas cuyo motivo de vida se vuelve esperar ansiosas los días en que vuelvan los hijos para pasar con la familia un tiempo, aunque sea corto.

Son de las madres que guardan una espinita en el corazón que no sale nunca, las que se asustan con un mal sueño que involucre a los suyos, las que ven las lamentables noticias con más miedo antes porque no pueden proteger a sus cachorros. Esas que lloran las tristezas de lejos y ríen a solas con fotos. El grupo de madres que esperan.

*Los personajes y hechos relatados en esta historia son resultado de una obra literaria del autor. Cualquier parecido con personas verdaderas, o con hechos reales es pura coincidencia.

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