Cubano que pasó 12 años en la cárcel K 8 revela más detalles de su historia

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Luis Borges Álvarez, el cubano que pasó 12 años en la cárcel de Kilo 8 en Pinar del Río por tratar de sacar a su madre en una lancha hacia Estados Unidos, continuó contando al periodista Yusnaby para Telemundo 51 todo lo que vivió en ese centro penitenciario.

Álvarez llegó a Estados Unidos en una lancha hace 17 años, comenzó a trabajar en ese país para ayudar a su madre, pero cuando se enteró que la casa de la señora había sido afectada por el huracán Katrina, decidió buscarla como fuera.

“Llegué a Cayo Hueso a la milla cinco, el gobierno me recogió, me dio mis documentos. Cuando me enteré que ciclón Katrina le había tumbado el techo a mi madre yo estaba como loco aquí, así que me monté en una lancha y fui a Cuba para tratar de sacarla de allí. Yo quería que mi madre fuera libre, que pudiera vivir aquí tranquilamente”, narró.

Sin embargo, la suerte no estuvo de su lado, cuando estaba llegando a la isla fue capturado por los guardafronteras cubanos, lo juzgaron por tráfico de personas y lo condenaron a doce años de prisión en una de las peores cárceles del país.

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“Me mandan a la prisión de Kilo 8 porque es una prisión de máxima seguridad en Pinar del Río donde mandan a las personas que se pueden ir del país o que sean residentes en el extranjero. Yo grabé todo eso para que vean de verdad todo lo que hacen ahí, por eso le puse ese nombre: desenmascarar al monstruo. Si me cogían con ese teléfono ahora no estuviera haciendo el cuento”, expresó.

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Su estancia en K 8 fue prácticamente un infierno, fue sometido a torturas y a malos tratos y su único consuelo eran las visitas de su madre, quien hizo todo lo posible para que lo dejaran en libertad.

Uno de los momentos más duros que vivió Álvarez en la prisión fue cuando le informaron que su madre había muerto, este acontecimiento tuvo lugar solamente ocho meses antes de que saliera en libertad.

“Mi mamá se enfermó tratando de que me liberaran, incluso cuando vino el Papa se metió dentro de la iglesia. Cuando yo llegaba a verla en las visitas me decía pasé el fin de año, pero lo pasé sin ti y eso es duro. Recuerdo que la llamé por teléfono y me dijo: hijo tengo poco que llevarte, pero voy. Duele saber que estuvo doce años atrás de mí, ella estaba muy contenta cuando supo que me quedaba poco tiempo, pero no llegó a verme libre”, recordó.

Cuando salió en libertad el 17 de agosto de 2018 lo primero que hizo fue visitar la tumba de su madre y se prometió que haría públicos todos los horrores que vivió en ese centro.

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