Cubano le responde al actor Luis Alberto García: “Muchos lloramos por una Cuba que nos fue robada”

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Ernesto Ramón Doménech Espinosa, un cubano natural de Cienfuegos y residente en Toronto, Canadá, publicó en sus redes sociales un extenso texto en respuesta a las palabras del actor Luis Alberto García.

Espinosa quiso responder a Luis Alberto García por sus palabras en las que criticaba a los cubanos que “se alegran” de la difícil situación que están atravesando en la actualidad.

Según Espinosa, prácticamente ningún cubano se alegra de la situación que se vive en el país, pero que sí son muchos los que quieren que se lleven cambios en el gobierno de la isla.

En el mensaje Ernesto Ramón cuenta todas las dificultades que enfrentó mientras vivió en Cuba y culpó a las autoridades y al gobierno por la situación actual y por todas las familias que se han separado durante los últimos 60 años.

Finalmente, Espinosa pide a todos los cubanos que se unan de una vez para derrocar al gobierno y conseguir instaurar una verdadera democracia.

A continuación, reproducimos íntegramente el mensaje de Ernesto Ramón Doménech Espinosa:

Respuesta al actor Luis Alberto García Novoa:

Señor Luis Alberto García Novoa, ya una vez le escribí por privado para comentarle aquella entrevista suya con la hija del trovador y aunque no recibí respuesta alguna hoy vuelvo a intentar esta reflexión. Amigo, quién le ha dicho a usted que los cubanos del exilio o la emigración nos burlamos o alegramos de las angustias y los abusos que sufren nuestros hermanos y amigos dentro de Cuba. Usted se ha creído eso de que muchísimos que nos fuimos somos únicamente escorias, desalmados, hijos de putas sin sentimientos, eso es lo que crees tú de nosotros.

Que hay personas que han hecho bromas y jaranas a costa de la falta de combustibles, los baches y los apagones. Sí, eso es cierto, los cubanos nos reímos de todo, aún en los peores momentos, tanto los cubanos de afuera como los cubanos de adentro (y estoy seguro que tú también. Quizás sea un fallo genético); pero eso no quiere decir que nos alegra el corazón, que saltamos de risa cuando vemos el sufrimiento de otros.

Eso te debe quedar claro, muy claro; nosotros, muchos de los que nos fuimos penamos y lloramos por una Cuba que nos fue robada. Leyendo tu post me parece estar frente a una página del Granma o a un editorial del Noticiero de Televisión; esos que haciendo gala de una demagogia y un cinismo inigualable quieren desviar el interés público y señalar como culpables a otros para no tener que asumir la responsabilidad ante toda una nación por su ruina, más que económica, moral y espiritual.

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Parece que la propaganda, el miedo y las mentiras repetidas millones de veces han nublado la conciencia y el razonamiento de muchas personas en Cuba, algunos de ellos muy famosos y populares. Luis Alberto, yo viví la Cuba de los 90, yo tenía familia que mantener con 350 pesos de salario cuando 1 dólar valía 150 pesos, muchas noches dormimos en el patio por el calor y los apagones (usamos pencas y cartones para espantar los mosquitos a los niños), yo vi morir a mi abuelo abandonado y sin atención médica en una cama del Hospital de Cienfuegos. Nosotros en casa, en mi pueblo de Cruces, comimos harina de maíz en almuerzos y comidas. Por incontables semanas, me fui al campo a cultivar arroz, plátano y boniato, viajaba a la universidad o el trabajo en camiones, hicimos hornos de carbón para cocinar, nos bañamos con jabones caseros repletos de azufre y entre tanto desastre me sentaba con un grupo de amigos a tomar alcoholes caseros (calambuco o chispa ‘e tren) y escuchar rock and roll y nunca culpé o pensé en los chistes de Álvarez Guedes, Agustín Tamargo o Mas Canosa a nuestra costa.

Yo lo que me defecaba en voz alta en Fidel Castro Ruz y sus cómplices, en el socialismo-comunismo, en los CDR, en el MININT, en las FAR y puse carteles y anulaba mis boletas electorales con un: abajo la dictadura. Si después de 60 años con el poder absoluto, recibiendo además toda la ayuda financiera y material que jamás recibió un país del tercer mundo, el estado socialista que ahora encabeza Miguel Díaz Canel, no ha podido y no ha querido resolver los graves problemas que a todos nos han afectado desde siempre: apagones, escasez de todo tipo, edificios derrumbándose y gente viviendo en albergues, cierres y hostigamiento a negocios privados, escuelas y hospitales depauperados tanto por temas constructivos como de personal. Bajísimos salarios, precios por las nubes, doble moneda, familias divididas, desaparecidos en el mar, miles de fusilados y presos políticos, calles llenas de baches, insuficiente suministro de agua o combustible para cocinar y un crecimiento espantoso de la violencia, las drogas, el alcoholismo y la prostitución, incluyendo la infantil. Si toda esa situación sigue igual o peor, solo a ellos, a Fidel Castro Ruz, a Raúl Castro Ruz, a Ramiro Valdés Menéndez, a Miguel Díaz Canel y a la criminal dictadura que representan.

Tenemos que pedir explicaciones, tenemos que pedir su renuncia, tenemos que enfrentar. Que apaleen a las Damas de Blanco o a la gente de la UNPACU por pedir cambios en Cuba, que expulsen de la universidad a Omara Ruiz Urquiola por su postura digna y transparente, que encarcelen y desaparezcan a Luis Manuel Otero Alcántara por su arte contestario, que condenen a prisión al periodista independiente Roberto Jesús Quiñones Haces o que despidan al trabajador de ETECSA Dennis Reyes Gómez, por mostrar una foto con la comida que reciben los empleados de esa multimillonaria compañía de telecomunicaciones.

Es tan triste y lamentable como ver a cientos de personas fajados por subir a una guagua o alcanzar un trozo de pollo y constituye una muestra más que suficiente para describir la naturaleza criminal y despótica del desgobierno de Cuba que en su combinación de intolerancia, de violencia, de ineficiencia, de corrupción y de mediocre burocracia ha condenado a la pobreza, al hambre, a la desesperación y la falta total de libertades a millones de compatriotas. Ellos, los dictadores comunistas y no el exilio o los gobiernos de otros países son los únicos culpables del desastre humanitario en Cuba. Y mientras tú, como otros miles de cubanos intentan sobrevivir, ellos, la cúpula del poder, inauguran hoteles 5 estrellas, organizan comelatas para sus socios extranjeros a base de caviar, langostas, queso suizo y vino francés, usan ropa de marca, viajan dentro y fuera de la isla en sus yates y aviones privados, se atienden en clínicas exclusivas donde no faltan equipos o medicamentos, y mandan a sus hijos y nietos a estudiar a universidades de Europa y Norteamérica sin pagar un centavo, todo a costa del sudor y el sacrificio de millones de paisanos. Ellos sí que se burlan de los cubanos, de todos nosotros, de ti, de mí, de todos (porque los cubanos de afuera somos tratados como mierda y lo único que les interesa es chantajearnos, controlarnos, dividirnos y sacarnos el poco o mucho dinero que tenemos).

Luis Alberto, yo no me alegro de tus carencias, yo lucho y denuncio a la dictadura culpable de esos y otros atropellos y te invito a ti y a todos los cubanos a unirnos en esta lucha por una Cuba Libre, democrática y próspera por la que Martí, Maceo, Agramonte, Carlos Manuel de Céspedes, Huber Matos, José Antonio Echeverría, Frank País, Mario Chanes de Armas, Pedro Luis Boitel, Laura Pollán, Aracelis Rodríguez San Román, Olga Morgan, Georgina Cid, Ofelia Rodríguez Roche y Oswaldo Payá Sardiñas, entre otros entregaron lo mejor de sí: sus vidas.

Saludos sinceros.

La escritora cubana Dania Ferro, también reaccionó a las palabras de Luis Alberto García, y dijo que nadie se alegra de la situación del país, porque todos los cubanos quieren un cambio en la isla.

“Nadie se alegra, todos queremos cambios, pero es duro seguir leyendo consignas revolucionarias a estas alturas. Es duro que se burlen de todos los que llevan años enviando remesas y aun así lees de esa misma juventud que alimentas somos continuidad. Entonces a veces, no nos queda más que sonreír, (como ha sido siempre nuestro escape) ante la sumisión de esa juventud poco comprometida, con el dolor y la opresión de un pueblo por más de 60 años”, publicó en sus redes sociales.

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