Blanca Flor de Chapapote: la cubana tras un seudónimo

Foto de la entrevistada
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En las redes sociales puedes tropezarte de todo un poco en cuanto a nombres e identidades. Lo mismo encuentras un ferviente comentarista solapado, que un hombre disfrazado de chica, con fotos en plan Jennifer López.

Pero el sobrenombre que nos ocupa esta vez, más que un disfraz engañoso, responde a una cubana auténtica que, en un principio, rechazaba el Facebook y exponer su vida privada en la Internet.

“Blanca flor de chapapote” es un término cubanísimo, suele escucharse en las mil y una construcciones textuales alrededor de una mesa de dominó, donde la “blanca” tiene varias acepciones: Blanquizal de Jaruco, Blanquita Amaro o “la que le gusta al negro”, entre otras.

Pero la historia de ella va más allá de un alias o un juego de mesa. Resulta que Odalis, amiga y hermana, le dice desde Miami “ven, vamos a hacerte un Facebook” y ella inicialmente pensó en otro nombre para identificarse: Periquita Pérez.

Igual de cubano, pero optó por cambiárselo en base a dos cosas: “yo soy Blanca por mi madre y Amalia por ser el diez de julio, día de Santa Amalia en el santoral católico. Entonces se me quedó para toda la vida.”

Foto de la entrevistada

Un día se fue a Suiza, allá por el año 1994 en pleno período especial, y cuando comenzó a trabajar en una firma de limpieza donde había muchos portugueses, uno de ellos, el jefe, le dijo “¡Blanca flor de chapapote!”, entonces ella pensó que arrastraría ese sobrenombre para toda la vida.

“Pero no me molesta para nada, me da alegría, risa, emoción, satisfacción”, dice esta habanera del reparto Los Pinos, en el municipio Arroyo Naranjo, y que se considera una persona sencilla, intranquila, honesta y muy sensible.

Lo cierto es que al equipo de nuestra revista le llamó la atención semejante alias que aparecía en varias publicaciones, de ahí que le hicimos algunas preguntas.

¿Qué es lo que más extrañas de Cuba?

“Mi comida, mi casa, mi cama, mi familia.”

¿Cuál comida?

“Aguacates, tamales, frijoles negros y los chicharrones que me los prohibieron los médicos por ciertas crisis estomacales.”

¿Y allá en Zurich qué haces para tener a tu Patria cerca?

“En mis cuatro paredes se vive a lo cubano. Tengo un mapa de Cuba, una foto de la bahía de la Habana, fotos de mis amigos, de Willy Chirino cuando vino aquí a cantar y de Blanquita cuando tenía el pelo negro. Digo ‘pingas’ y ‘cojones’ cuando me molesto porque soy una mujer de carácter. No soporto las faltas de ortografía.”

¿Familia?

“Casada y con un hijo cubano de 29 años. No tengo hermanos ni hermanas.”

Edad. Si se puede saber

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“Tengo 52 años.”

¿Música cubana preferida?

“La orquesta Aragón, José Antonio Méndez y Habana de primera.”

¿Lugares de Cuba que recomendarías?

“Santiago de Cuba y Viñales.”

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¿Devoción?

“A San Lázaro, por eso voy todos los años a El Rincón.”

Cada cierto tiempo, Blanca compra un pasaje en cualquier aerolínea europea, lo mismo en Iberia, Air France o la suiza Edelweiss. A 11 horas de vuelo, en su bella Cuba, la espera Blanca Rosa, su madre de 85 años, postrada en una cama.

“Estoy tres o cuatro meses y me voy. Las rodillas de mi madre no responden, está postrada, por eso yo me paso la vida trabajando aquí y mi esposo me ayuda, pero no puedo estar en Suiza a tiempo completo.”

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Los viajes a la Isla, además de un motivo para ver y cuidar a su Madre, se convierten en un tiempo de descanso y de hacer ejercicios, de tomar café y de conversar con los amigos. “Dejo todo por conversar con un amigo, compartir una cerveza o un buen un vino.”

En Cuba trabajó en una empresa de cine, pedaleaba 24 kilómetros diarios ida y vuelta de su casa y, antes de conocer a su esposo suizo, vendió chambelonas, papalotes, lo que fuera para sacar a su hijo adelante.

“Cuando me dicen Blanca y así tan seco me dan ganas de llorar. Pero todavía me dicen blanquita, soy una y original, con muchos problemas, pero feliz.”

Esta es la historia, brevemente contada, de Blanca Flor de Chapapote, alias Blanca Amalia Campos Delgado, que asegura “Cuba es mi país, mi tierra, mi vida, mi todo.”

Por eso, cuando veas un like o un comentario en algunos de nuestros artículos, ya sabes la singular persona que subyace detrás de este seudónimo.

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