7 señales de que viviste tu infancia en Cuba

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Si te criaste en Cuba posees un par de señales que lo prueban. Y es que la supervisión de una madre cubana supera todas las expectativas, literalmente va de lo sublime a lo ridículo, porque tienes sus propias reglas. Si eres nativo de la Isla te identificarás con algunas de ellas.

Participaste en un matutino recitando o bailando:

Participar en un matutino, dígase acto político-cultural en recordación de alguna fecha o figura histórica, era un honor para cualquier pionerito recién iniciado en la escuela. Las madres se ponían orgullosas y hasta pedía permiso en el centro de trabajo para “llegar un poquito tarde y poder ver la actuación del niño/a”.

Foto: Marianela Duflar

Te castigaron con chancletas plásticas:

¡Ay las chancletas plásticas!, aun las recuerdo y me duele. Un niño cubano en la década de los 90 podía aprenderse muy bien el diseño de la suela de este tipo de calzado muy de moda en la época, porque era prácticamente el único en las tiendas por moneda nacional. Bien las conocieron muslos y nalgas de múltiples infantes cada vez que mamá les agarraba en alguna travesura.

Le tuviste miedo al hombre del saco:

Cuando no te comías la comida o te portabas mal, el hombre del saco era el primer recurso para rectificar tu actitud. Solo había que mencionarlo para que llorar y comérselo todo antes de ir a jugar fuera lo mismo.

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Forraste los libros con papel periódico:

Aunque seguramente mamá se esforzó porque tuvieras forros bonitos, o por lo menos la portada de revistas extranjeras, siempre que se deterioraba el forro de inicio de curso, lo más natural era acudir al bendito papel periódico para solucionar el problema.

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Tuviste que devolver un regalo de un amiguito en la escuela:

Seguramente recordarás que de niño no podías llegar con ningún juguete que no fuera tuyo a la casa. Ahí mismo comenzaba el interrogatorio. ¿De quién eso? ¿Quién te lo dio? ¿Su mamá lo sabe? Todo terminaba con tu mami acompañándote a a la escuela al día siguiente y asegurándose de que lo devolvieras.

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Quisiste ser la jefa o jefe de destacamento:

Recuerdo el revuelo que se armaba en el aula durante la elección de la jefa de destacamento. Ser la manda más en el salón de clases era poco menos que la profesora. Te daba derecho controlar la disciplina, anotando a los rebeldes en la pizarra para que luego recibieran un castigo acorde con la infracción. ! ¡Qué tiempos!

Matyas Rehak / Shutterstock.com

Te bañaste en un aguacero:

Este era uno de los grandes placeres de la infancia en Cuba. Bañarse en el aguacero era como un pase libre al parque de diversiones, era emancipación plena. Seguramente muchos de ustedes lloraron porque Pedrito y los amigos de la cuadra disfrutaban de la lluvia, y ustedes miraban por la ventana con mami diciendo. “No hay baño en el aguacero que tu tienes catarro”, o “ni inventes que está tronando”.

Estas 7 señales junto a muchas otras definen una infancia maravillosa. Tal vez no tuvimos lujos, ni los juegos electrónicos de hoy, pero vivimos intensamente una etapa única, y lo hicimos de forma sana. La niñez en Cuba tiene un sabor diferente, sabe a pureza, a travesuras, a pies descalzos y la dulzura.

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