10 razones por las que no deberías aprender a bailar como los cubanos

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Dicen que los cubanos somos buenos bailadores, guaracheros por excelencia y divertidos. Y no se equivocan, los isleños amamos el baile y la rumba desde que somos pequeños. Muchas personas ansías aprender a “moverse” como lo hacemos nosotros. En este post te dejamos una explicación de por qué no les conviene hacerlo.

No es un secreto para nadie que los cubanos amamos bailar, pero bailar mucho e intensamente, sudando la gota gorda. Realmente el baile lo llevamos en la sangre, como legado de ritmo y sabor de nuestras variadas culturas ancestrales.

Por si fuera poca la herencia genética, desde pequeños nos rodea un entorno muy musical, no por gusto Cuba se conoce como la isla de la música. Además somos divertidos y nos encantan las actividades grupales, por lo que el baile se convierte en algo casi tan vital como respirar o comer.

Estarás siempre sonriente, nada te preocupará:

“A mal tiempo buena cara”, decimos cubanas y cubanos. Ningún momento nos parece malo y cuando comienzan a complicarse algunas cuestiones cogemos un palo y una lata y armamos un festejo en menos de lo que canta un gallo. Serás feliz y eso puede incomodarles a algunos.

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Serás mucho más sensual:

Dicen que bailamos con sensualidad, así que si aprendes a hacerlo como nosotros tendrás ese plus que te hará una persona más interesante y atractiva para los demás con solo bailar. Desde entonces lucirás un nuevo sex appeal que hasta a ti te sorprenderá.

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Nada ni nadie te molestará:

Para los isleños no hay momentos tristes, cuando nos despertamos un poco tristes o afligidos, basta con que escuchemos un poco de música y la bailemos para que nuestra mañana se transforme en una mucho más alegre y feliz. Así que tendrás que olvidarte de los días grises.

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Te pondrás en forma sin tener que ir al gimnasio:

Este es un ejercicio de los que más se practican en Cuba, gozar de la música y el baile te garantizarán un cuerpo con menos grasas, quemarás calorías sin tener que cargar pesas ni dejar de comer. La bailoterapia te hará desestimar las comidas saludables.

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Perderás la vergüenza:

Bailarás y disfrutarás sin que te importe lo que diga la gente a tu alrededor, gozarás de la música, te despeinarás y nada te hará detenerte. Conocerás a una nueva persona en ti, eso puede asustarte, pero lo disfrutarás.

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Se acabó como la fiesta del Guatao
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Bailamos pegao:

Si lo tuyo no es el contacto físico, no te recomendamos a un cubano como pareja en ningún sentido. Nosotros somos pegajosos, confianzudos y bailando peor. Esto no solo aplica para las lentas, en cualquier ritmo un cubano encuentra la forma para restregarse.

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Resistencia a nivel olímpico:

No esperes que bailar para un cubano se trate de dos piezas, lo de nosotros es para toda la noche. Literalmente podemos amanecer en la discoteca. Así que si te cansas lo más probable es que tengas que quedarte observando.

Soy cubano
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Nivel de intensidad Dirty Dancing:

Intensos por naturaleza los cubanos pueden llegar a demostrar muy públicamente su pasión en la pista. Si tu personalidad es tímida prepárate para ser el centro de atención.

Ritmo, movimiento y sabrosura:

Si no tienes mucho ritmo, no te mueves bien y además eres complejista no bailes jamás con un cubano, pues te puedes sentir avergonzado con lo engrasada que tenemos la caja de bolas. Con nosotros no valen los complejos y hay que aprender a disfrutar y sudar.

Hablamos y ordenamos:

Como parte de su forma de bailar un cubano expresa lo que siente en ese momento de tanto disfrute. Escucharás frases que te indican cómo quiere que le acompañes, por ejemplo: muévete, dale cintura, hasta abajo.

Cuéntanos si has bailado con un cubano alguna vez y si te gustaría como pareja de baile.

Bailar como los cubanos será una experiencia adictiva. Podrá nacer en ti algún tipo de “vicio” y predilección por nuestra música. ¿Te arriesgas?

Por Liana Consuegra y Yuli Rodríguez

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