11 excusas cubanas para llegar tarde

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El escritor cubano Enrique Nuñez Rodríguez, costumbrista y jodedor, menciona en uno de sus escritos la vez que Abel Prieto Jiménez, entonces Ministro de Cultura, llegó tarde a una actividad convocada.

En la estampa, recogida en uno de sus libros, alguien guiaba cierta reunión con los vecinos y dijo “el compañero Abel no va a estar con nosotros porque debe cumplir otras tareas.”

Al poco rato, nos dice Enrique Nuñez, se apareció el Ministro con la camisa medio desabotonada y apenado le dijo a los presentes: “Caballero, me van a disculpar, pero anoche cogí una borrachera del carajo.”

La anécdota ni es irrespetuosa ni deja de ser graciosa. Enrique tenía un gran afecto por Abel, al cual invitó a muchas presentaciones de sus textos y con el sostuvo una gran amistad.

Pero la hemos traído a colación, a propósito de las mil excusas que se inventa un cubano para llegar tarde a cualquier evento social.

En el mundo, además de extrovertidos, emprendedores, fogosos y afectivos, los cubanos tenemos fama de impuntuales, quizá por la cultura imperante en el país, donde predomina la informalidad y la poca seriedad ante los horarios.

Recuerdo que, en muchas ocasiones, siempre que era necesario convocar a realizar alguna tertulia o encuentro del tema que fuese, alguien decía: “ponlo para media hora antes, así la gente no llega tarde.”

Aplíquese lo anterior a desfiles, trabajos voluntarios, bautizos, jornadas científicas, los llamados “matutinos especiales”, reuniones de trabajo, sesión de clases o la propia jornada laboral, etcétera, etcétera.

Quedan exentos las citas de pareja y los encuentros amorosos extra-matrimoniales, donde él o ella tratan de dejar una buena impresión y no hacen esperar al amante, al menos en las primeras ocasiones.

Aquí compartimos 10 pretextos que utilizan los cubanos para justificarse de las llegadas tardes:

1.- Se me ponchó la bicicleta.

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2.- Tuve diarreas o dolor estomacal.

3.- “Yo pensé que era a tal hora…..creo que me dijiste…. me pareció entender”

Foto: Cam Evans

4.- Tuve una visita inesperada.

Yoni González / Cubanos Gurú

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5.- Había mucho tráfico.

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6.- Los buses, coches, ¿taxis? y la “botella” estaban hoy imposibles.

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7.- El niño me dio mala noche (no aplica para varones, aunque nunca se sabe)

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8.- Me quedé dormido.

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9.- Caí con la menstruación, me “manché” (no aplica para varones, por supuesto).

10.- Llovió muchísimoooooo.

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11.- No sonó la alarma.

Estas, y la que narra el escritor Nuñez Rodríguez, son algunas de las más antológicas que se utilizan en Cuba, sobre todo cuando no existe rigor ni disciplina en los centros laborales, escuelas y otros espacios.

Ya hemos escuchado, con cierta dosis de ficción y rediseño de la historia, aquella vez en que alguien llegó un minuto tarde al trabajo y alegó a su jefe que no tenía despertador.

Este le regaló un reloj con alarma, le hizo la liquidación de su salario y como escarmiento, lo despidió del puesto. Sucedió, o bien en una corporación multinacional o en un país capitalista.

Pero lo usual es que en Cuba te “pasen la mano” o te den otra oportunidad. Es por ello que la impuntualidad es una práctica innata y cotidiana, un sanbenito que no hay quien le quite a los cubanos.

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