10 maneras cubanas de advertir que uno se está molestando

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En Cuba hay muchas formas ocurrentes para decir que uno se está enfadando. Más allá del clásico encabronamiento, (entiéndase como el estado de ánimo en que se muestra la irritación), en la Isla se estilan muchas frases para denotar la violencia, rasgo propio de nuestra idiosincrasia, mal que nos pese.

Pero los cubanos a todo le sacamos lasca, y las furias no son la excepción. Aquí van algunas muestras de la viveza verbal que distingue a la cubanía, aplicadas al nacimiento de la ira.

Habla lindo que a tu edad no salen dientes

Así dices aclarando que lo próximo serán una o varias bofetadas sin misericordia.

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Estás jugando con fuego (o con candela)

La temperatura del rostro y las orejas suben mientras le adviertes a quien te ofusca que de allí a la bronca hay solo un paso.

Juega con la cadena pero no con el mono

Esta es clásica. Señala con creces cuáles son los terrenos minados, la zona vedada para que el interlocutor no siga andando por esa vía si no quiere sentir una verdadera explosión.

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Te estás buscando lo que no está paʹ ti

Popularísima. Más claro ni el agua. Todavía el enojado tiene ánimo de advertir, está a tiempo de abandonar su ira. Muchas veces esta frase inicia un altercado leve o se usa en jarana para referirse, entre parejas, que se avecina una situación controversial.

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Le estás buscando las cuatro patas al gato

Esta frase significa que el hostigamiento está dando resultado. Un poco más y, en vez de patas, encontrarás las garras felinas.

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No me hagas coger el monte

Se alude a la posibilidad de transformar una actitud apacible en salvaje, es una reacción tan antigua como la humanidad misma, así que es mejor cuidar al ser civilizado que te suelta esta frase y dejarlo en paz.

¿Cómo somos los cubanos?
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Se me va a subir lo de negro (gallego o isleño) a la cabeza

Casi siempre es a la raza negra a quien se le atribuye la fuerza indómita, el genio vivo, pero quien no tiene mucho de ella en los genes invoca una supuesta fiereza ancestral que procede de sus estirpes peninsulares o canarias.

Me tienes el bosque quemaʹo

Y si te dicen esto debes saber que a lo mejor incendiándote la cabeza a pescozones es el único modo de apagar el incendio que has provocado en aquel bosque que simboliza los límites de la cordura.

Me tienes hasta la coronilla

Es harto conocida por todos desde la niñez. ¿Qué cubano no la ha escuchado de su madre, padre, abuelos o maestros? Casi siempre se acompaña con el toque de la punta de los pelos en el medio de la cabeza, una señal de hasta dónde llega el disgusto.

Me voy a tirar paʹl solar

Esta frase ejemplifica cómo la lengua popular incorpora, con el tiempo, dichos procedentes de la norma vulgar. Quizás sea más empelada por las mujeres para anunciar que están a punto de abandonar los marcos de la decencia y el diálogo.

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Como ves, en Cuba, ni las expresiones para expresar la parte belicosa de nuestro temperamento dejan de ser creativas. Así somos los cubanos, gente que se ríe con la misma facilidad con que pelea, pero, eso sí: pueblo ocurrente bajo cualquier circunstancia.

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