10 circunstancias en las cuales el cubano habla alto

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Si de algo señalan al isleño en gran parte del mundo, es de tener un tono de voz elevado, de llevar la conversación a extremos que parecen disputas, vaya en esencia por lo general, el cubano habla alto o resulta escandaloso. Pero como dijera mi bisabuela, no es que se esté alterado, sino que es un tono de voz que el cubano emplea por diversas razones. Y justo este top te trae alguna de ellas.

Para hablar claro:

Sí, porque al cubano le gusta ser claro y preciso en sus conversaciones y argumentos, y un tono elevado le asegura esta claridad en la exposición de ideas. Ya si luego tú no entiendes sus frases, es un problema tuyo, pero él lo dijo alto y claro, pa’ que se entienda ¿me copias?

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Porque inyecta pasión a la conversación:

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Al cubano cuando le apasiona un tema, ya sea el beisbol, la política, o la comida, va subiendo paulatinamente el tono de voz en un intento de dar más color a sus palabras y expresiones. ¿Lo has notado?

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Para comunicarse en el barrio:

El cubano desde pequeño vocea a sus amiguitos para jugar, pregunta si ya llegó la leche o una vecina te avisa que están vendiendo platanitos. De igual modo algunas madres llaman por esta vía para el horario del baño o la comida, así que no es raro que se entrecruce un Lazarito o Yuleika, con Papito vamos pa’l dominó.

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Para hacer una llamada de corta distancia:

En cualquier parte del mundo alguien tomaría el teléfono para avisar que está lloviendo o preguntar por la salud de un vecino enfermo. En Cuba nadie hace tal gasto, simplemente voz en cuello, se aprestan a realizar lo que jocosamente se llama una llamada de corta distancia, de patio a patio, o de un primer a un cuarto piso, de vecino a vecino. Así se puede escuchar “fulana recoge que va a llover”, o “se te queman los frijoles” o “tírame la llave”, como frases del día a día, aunque hay horarios en que se congestionan bastante las líneas.

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Porque el cubano sí pita rega’o:

Claro que hablar alto también es sinónimo de disgusto entre parejas, desconocidos o amigos que chocan en una fiesta, cola, ómnibus o centro de trabajo. Este tono descompuesto y desmesurado es un indicio de pleito o fajazón, atractivo para chismosos y repelente para quienes gustan de evitar estas reyertas y toman la otra acera para alejarse del problema.

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Para hacerse respetar:

Imagínense si el conductor de una guagua(Bus) hablara bajito, sería imposible dirigir aquella masa compacta que arremete contra el camello o la yutong, según el caso. “Caballero quien paga, o un pasito atrás”, son frases que demanda de un tono de voz elevado en la labor de este personaje urbano, y así es como se usa la inflexión para hacerse respetar.

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Para no desentonar:

Sí, por eso también el cubano habla alto, porque si estas en un piscina o discoteca con la música bien alta, desentonas si hablas bajito, ahí te etiquetan de hacerte el fino. Peor si estás en juego de dominó y conservas un tono mesurado, de seguro te tildan de aburrido o te consideran la nota discordante. Sin otra opción solo te queda hablar alto.

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Para “dar cuero”:

El cubano sube la voz para bromear, hacer chistes de situaciones y personas, vaya lo que denominamos en buen cubano dar “cuero”, chucho o coger para el bonche a algo o alguien, circunstancia que se da casi siempre entre amigos y compañeros, ahí si habla alto es como inherente a cada frase, a lo que siguen carcajadas también bastante altas.

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Para comunicarse con los animales:

En el campo, los trabajadores en sus faenas hablan a caballos y bueyes en voz alta, asegurándose de que el animal escuche la orden porque a ciencia cierta no sabe si la entiende. Con perros y gatos pasa igual, así que los animales o son sordos o es pura manía del cubano hablarles en ese tono.

Como regaño:

Quien olvida la secuencia con que se va alzando la voz de los padres mientras tratan de persuadir a los hijos para evitar una caída o la rotura de algún objeto. Cuando llega el grito el regaño es inevitable, y la cantaleta toma las dimensiones de cualquier ópera, así que no hay peor voz alta que la de una madre enojada.

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Ya ves, no es un capricho del cubano, ni una falta de educación, son circunstancias que independiente del género, raza, estatus o profesión, distingue a la mayoría de los cubanos.

¿Qué hay sus excepciones? Claro, como con todo, pero la generalidad conserva esta cualidad también distintiva de nuestra idiosincrasia.

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